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8 dic 2015

Silver Spoon

 Yugo Hachiken empieza las clases en la escuela de capacitación agraria Yezo por motivos muy distintos de los del resto de sus compañeros: su familia no tiene una granja, no le gustan especialmente los animales, ni tampoco le atrae la biología. Pero pronto empieza a interesarse en lo que le rodea… 
http://www.normaeditorial.com/catalogo/S/2882/1/silver-spoon/
Silver Spoon (銀の匙 Gin no Saji?) es un manga japonés escrito e ilustrado por Hiromu Arakawa, mejor conocida por su trabajo anterior, Fullmetal Alchemist. Situado en la ficticia Escuela de Capacitación Agraria de Oezo (大蝦夷農業高等学校 Ōezo Nōgyō Kōtō Gakkō?) en Hokkaido. Trata sobre la vida cotidiana de Yugo Hachiken, un estudiante de Sapporo que, a diferencia de sus nuevos compañeros de clase, no tiene intención de seguir una carrera agrícola después de graduarse, sino que decidió estudiar allí por la noción equivocada de que él podría ser el mejor estudiante de la clase y a parte también de huir de las altas exigencias de su estricto padre. Sin embargo, pronto se da cuenta de que la vida en una escuela agrícola no será tan fácil como creía.
Influenciado por la experiencia de la propia vida de Arakawa, ella se crio en una granja lechera en Hokkaido, el manga fue lanzado en el número 19 de la revista Weekly Shōnen Sunday publicada por Shōgakukan el 6 de abril de 2011, apareciendo en la portada, y no pasó mucho tiempo hasta que se convirtió en uno de los mangas principales de la revista.
 https://es.wikipedia.org/wiki/Silver_Spoon

9 oct 2015

Jesús Madriñan "Boas Noites"






"Boas Noites" es una colección de retratos tomados en locales de ocio nocturno del ámbito rural gallego. Este proyecto, nacido como una continuación profesional y vital de la serie "Good Night London", pretende documentar la realidad de estos espacios acompañando los retratos de sus pobladores con imágenes de la naturaleza que los rodea.  





“Boas Noites” records nightlife in rural villages of Galicia, treating each subject as part of a community and revealing through portraiture all kinds of social and psychological connections. Gestures, attitudes and expressions are directly drawn from what each subject choose to show or hide, without any mediation or conditioning on the artist’s side. Thus, this is a youth devoid of any idealization. Selected archetypes are gathered here in search of a general impression of a space in time.

JESÚS MADRIÑÁN es Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona y con un Máster en Fotografía por la escuela Central Saint Martins (Londres). Su producción nace de la necesidad de articular visualmente las ideas y reflexiones que le asaltan en situaciones corrientes y aparentemente anodinas. Madriñán, que ha centrado sus experimentos más recientes en la subversión de la fotografía de estudio, rebasa sus parámetros tradicionales con el fin de explorar la sutil línea que delimita realidad y ficción. Sus obras se nutren de la paradoja derivada de emplear técnicas previsibles y minuciosas en situaciones inevitablemente espontáneas e inaprehensibles. Fruto de esta contradicción surgen series como Good Night London (2011) y Boas Noites (2013), en las que el artista retrata a jóvenes desconocidos en un ambiente distendido, social y nocturno.  


http://www.urbanautica.com/post/82888872934/phototalk-with-jes%C3%BAs-madri%C3%B1%C3%A1n






Imagina un fotógrafo manejando una de esas enormes cámaras de gran formato, son las cinco de la mañana y está plantado en medio de una pista de baile de una discoteca en alguna población rural. Frente a su objetivo alguien joven, que hasta hace sólo unos segundos estaba inmerso en la fiesta, posa para él durante un instante antes de volver a su mundo. Alrededor la música suena a todo volumen y en lo que acabará siendo el segundo plano del retrato se suceden un montón de historias.
Ahora imagina el resultado. O mejor, deja que te lo cuente. El sábado pasado acudí a la presentación de Boas Noites organizada por el Photobook Club Vigo en la Sala Mondo, y lo que creí que iba a ser sólo una noche de reencuentro con compañeros a los que veo menos de lo que quisiera acabó convirtiéndose en un triple y magnífico descubrimiento que ya no podré olvidar: Jesús Madriñan, Fabulatorio y el resultado del trabajo mano a mano de ambos, Boas Noites.
El libro
Boas Noites es, además de un fantástico trabajo fotográfico (que también ha adoptado forma de exposición), un objeto precioso que se disfruta en las manos. La encuadernación combina papel y tela (con dos imágenes distintas a elegir) y en su interior se juega con páginas más cortas, papel negro, blanco, traslúcido, diferentes texturas… Todo para construir un resultado muy coherente que no obstante te adentra en el ambiente de las noches de fiesta como si en realidad estuvieses transitando por otro lugar. Porque, ya lo dijo Jesús en su presentación, a pesar de que podemos intuir el entorno ruidoso y caótico en el que fueron tomadas, las imágenes transmiten una agradable sensación de calma e intimidad.
Los retratos de Madriñán te ponen frente a chicos y chicas que te miran directamente a los ojos, y el juicio que como espectadores nos creemos con derecho a hacer se vuelve inmediatamente contra nosotros. El mundo que los rodea se funde más o menos a negro (en algunas fotografías sí es posible ver qué está sucediendo alrededor y detrás de ellos) y nos quedamos solos delante de alguien que, sin ningún tipo de indicación por parte del fotógrafo (quien ni siquiera ve el resultado hasta revelar los negativos) decide cómo quiere mostrarse, qué faceta de una personalidad aún en construcción elige enseñar. ¿Se muestran esos chicos como son o se muestran como quieren que los veamos? ¿Son conscientes de que quizás no son como creen ser? ¿Se ven a sí mismos como quieren que los veamos nosotros? Entre el catálogo de actitudes y miradas llenas de matices la sensación de fragilidad emerge y destaca entre todas las demás.
Acabamos el viaje como lo empezamos, saliendo de un local nocturno en algún pueblo de Galicia para encontrarnos en medio de la vegetación que nos rodea, iluminada en medio de la noche como antes veíamos los cuerpos. Al abandonar el bosque nos espera un texto escrito por David Pérez Iglesias (profesor de chicos como los que acabamos de dejar atrás) que nos habla de Fotografía, de juventud y de preguntas sin respuesta, o con respuestas que quizás ahora no queremos afrontar pero que cuando éramos jóvenes nos atrevíamos a buscar…
El libro se cierra con los nombres y las localizaciones de las fotografías, los agradecimientos de Jesús Madriñán y todos los detalles del proyecto, todos, desde los créditos de las personas y organizaciones involucradas en las diferentes fases a la tipografía y el papel empleados. Por si fuese poco, cada uno de los 350 ejemplares editados están numerados y firmados de puño y letra por el fotógrafo.
Boas Noites ha conseguido no sólo que quiera salir a encontrar más trabajos como este, en los que el arte se convierte en la oportunidad de llegar a lugares a los que de otra manera no dirigiríamos nuestros ojos, sino también que desde este preciso instante espere con impaciencia los próximos proyectos de Jesús y de Fabulatorio…
El autor
Jesús Madriñán nació en Santiago de Compostela en 1984, se licenció en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona y cursó un Máster en Fotografía en la escuela Central Saint Martins de Londres durante el que desarrolló un trabajo titulado Good Night London, que a la postre serviría como punto de partida para Boas Noites (son retratos de jóvenes londinenses realizados en los locales que él mismo frecuentaba).
Ha expuesto de forma individual en el Festival Menotrentuno de Italia (con su trabajo La finca), en la galería We Are Arts Gallery de Londres (Looking for Something), en el Centro Torrente Ballester de Ferrol (Slow Motion) y con Good Night London en el Centro Cultural Kavlin de Punta del Este de Uruguay y en los Centros Culturales de España en México D.F. y Montevideo. Además ha participado en prestigiosos certámenes como Photoespaña, Paris Photo, ARCO y los International Photography Awards de Nueva York y a sus proyectos personales suma campañas para clientes tan importantes com The New York Times o la agencia Shackleton.
Su web es un gran punto de partida para conocer su trabajo y para estar al tanto de los nuevos proyectos a los que ya está dando forma, sin duda se traducirán en magníficos resultados que valdrá la pena descubrir.
Fabulatorio es la editorial de Suso y Cibrán, que desde A Coruña, con un mimo infinito y apostando por un modelo de producción responsable y equitativo hacen realidad una pequeña cantidad de libros al año.


Reseña de Boas Noites publicada en la web Rubixephoto:
http://rubixephoto.com/2015/09/29/libro-de-fotografia-boas-noites-de-jesus-madrinan-y-fabulatorio/
Título: Boas Noites.
Autor: Jesús Madriñán (texto de David Pérez Iglesias).
Editorial: Fabulatorio.
Año de publicación: 2015.
En una frase: Adéntrate en el mundo nocturno de los más jóvenes y descubre más de lo que esperas.
Dónde conseguirlo: puedes hacerte con tu ejemplar directamente en la web de Fabulatorio.
Más sobre Jesús Madriñán en su web: www.jesusmadrinan.com  
https://vimeo.com/137367475
Boas Noites by Jesús Madriñán from PhotoBookStore.co.uk on Vimeo.

23 mar 2015

Nuevas manos para cultivar la tierra en desuso de conventos capuchinos


 Dos casos en los cuales nuevas manos cultivan los huertos de conventos capuchinos, en este post hablamos del caso del convento capuchino de Estella en Navarra donde jóvenes de la localidad toman las riendas del cultivo de una forma respetuosa con el medio, y el del convento de El Pardo en Madrid donde jóvenes en riesgo de exclusión social trabajan también la tierra ofreciendo productos de calidad.


El adiós anunciado en mayo es una realidad y los capuchinos han dejado su convento de Nuestra Señora Rocamador de Estella (Navarra), donde permanecía en los últimos tiempos una pequeña comunidad de tres religiosos. Se han ido pero no han cerrado unas puertas que permanecerán abiertas a la ciudad con proyectos distintos. Nuevas manos cultivan las huertas junto a las edificaciones adosadas a la ermita-iglesia que abastecieron durante décadas la congregación. Las de los jóvenes de Estella y su entorno con los que han alcanzado un acuerdo de gestión cuyos frutos se ven ya estos días con los primeros productos de la temporada. 

Constituidos en cooperativa, pueden explotar las tierras -y poner en marcha así una iniciativa de autoempleo- sin pagar nada por ello. A cambio sí hay un compromiso con sus propietarios, el de mantener en buenas condiciones todo el exterior, una amplia superficie de casi 3.000 m2 de huertas a las que se suman los jardines. Se trata -explica Erik Ruiz Luzuriaga, parte de este grupo- de un lugar emblemático para Estella que seguirá así estando cuidado.
Le acompañan en el proyecto Borja Etxeberria Fernández de Gaceo, Gorka Igual Peña y Jon Goikoetxea de Toro. Los cuatro integran Uztaldi, perteneciente a la cooperativa Denendako, que abarca diferentes frentes de actuación en la zona. Entre los 20 y los 26 años, han apostado por crear su propio puesto de trabajo. En ello están, tras coger las riendas de un espacio cultivado en su día pero sin explotar, salvo una pequeña parte, en los últimos tiempos. “Veíamos la situación laboral y nuestra filosofía es trabajar en lo que nos gusta. Pensamos que podremos sobrevivir con esto dignamente”, añade. 

Su idea encontró en los capuchinos el interlocutor necesario porque vieron en ella el fin social que no querían perder tras dejar atrás su convento. La huerta se queda en otras manos mientras que el edificio conventual se transforma ya en un albergue turístico de 56 plazas mediante la iniciativa de un particular con el que los religiosos han llegado también a otro acuerdo.
Tierras de cultivo y convento permanecerán, por tanto, en servicio. ¿Qué ocurre con la iglesia? Los capuchinos se han marchado y con ellos el culto diario, aunque la idea es mantener en el futuro algún tipo de presencia. Que no acabe por completo, aunque de forma puntual, el servicio espiritual a la ciudad a la que llegaron en el año 1901.

Los cuatro jóvenes trabajan de momento 2.000 m2 de las huertas, que ya están en producción. Les quedan otras dos de menor tamaño, con otros 800 para poner en marcha en los próximos meses. “Queremos fomentar un desarrollo sostenible con una oferta fresca de temporada y ecológica desde el punto de partida, un ciclo total que empieza desde la semilla. También autóctonos y para ello cooperamos con la red de semillas de Tierra Estella”, explica Erik Ruiz entre las tierras a las que acuden cada día y en la que han instalado un sistema de riego por goteo.


Les felicitamos por esta iniciativa y deseamos mucho éxito en su trabajo.

http://www.hermanoscapuchinos.org/actualidad/58/los-capuchinos-ceden-su-huerta-de-rocamador-a-jovenes-de-estella 
http://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/tierra_estella_valdizarbe/2014/07/19/los_capuchinos_ceden_las_huertas_convento_jovenes_estella_168094_1006.html


Un grupo de jóvenes estelleses ha creado una cooperativa agroecológica, Uztaldi, para la venta y distribución directa de los productos hortícolas ecológicos que ellos mismos producen, desde hace algunas semanas, en las emblemáticas huertas del Convento de Capuchinos, en la calle Carlos VII. La orden religiosa, que ya no está presente en la ciudad del Ega aunque tiene la intención de celebrar misas de forma puntual, ha cedido a estos jóvenes sus huertas (unos 2.500 metros cuadrados) a cambio del mantenimiento exterior de la zona y atraída sobre todo por “el proyecto social” que han emprendido, explican desde Uztaldi.
Erik Ruiz, Borja Etxeberria, Gorka Igual y Ion Goikoetxea, responsables de la iniciativa, han adecentado la zona después de varias semanas de trabajo e, incluso, ya han empezado a vender sus primeros productos a clientes que se acercan hasta allí o pequeñas empresas. “Acabamos de empezar, pero ya estamos sirviendo a cuatro o cinco bares, y a otros tantos establecimientos”, comenta Ruiz. Además, cada quince días preparan cestas variadas, con los productos de la temporada, para vender.
“Son todo productos ecológicos y autóctonos, lo que comían nuestros abuelos, y para ellos colaboramos con la Red de Semillas de Tierra Estella. Ahora mismo tenemos acelgas, pepinos, borrajas, lechugas, guindillas, alubia verde o calabacines”, apuntan. “Y, encima, tenemos la suerte de, en estos tiempos tan difíciles, poder trabajar haciendo lo que nos gusta y en un lugar emblemático, como es este de Capuchinos”. Estas cestas tienen un precio de 12 euros las medianas (para 1 ó 2 personas) y de 20 las grandes (para 3 ó 4 personas) y, de momento, ya tienen unas 25 familias apuntadas. “Dependiendo de la época del año, como es lógico, iremos cambiando los productos de las cestas”.
Uztaldi forma parte de la cooperativa de red integral de servicios Denendako, que se ha creado en la Vieja Lizarra y, además de apostar por los productos ecológicos y por un “desarrollo sostenible y una responsabilidad con el entorno”, se ha decantado por la venta directa, sin intermediarios. “La idea es incentivar los canales cortos de comercialización, fomentando también las relaciones cercanas y de confianza para construir un mercado más humano. Cualquier cliente puede venir aquí, mirar lo que hay, elegir lo que se quiere llevar...”, dicen. “Además, apostamos por desarrollarnos y vivir aquí, en nuestra ciudad, cuando mucha gente se tiene que ir fuera”.
De momento, la venta directa en las propias huertas, en el número 5 de la calle Carlos VII, se realiza por las mañanas. También se puede contactar con Uztaldi a través de las redes sociales (www.facebook.com/uztaldilizarra), correo (uztaldi@denendako.com) y el teléfono 628718916.
Paralelamente a esta iniciativa, otros promotores están habilitando el convento anexo para convertirlo en un albergue de peregrinos con capacidad para entre 50 y 60 personas. De hecho, el Camino de Santiago pasa prácticamente por la puerta de las instalaciones de los Capuchinos. Las obras se espera que estén listas para finales de verano o principios del otoño.


Este proyecto nace de la necesidad de lograr un empleo en condiciones dignas para los jóvenes que acompañamos desde las asociaciones implicadas en el mismo unida al deseo de recuperar la huerta por parte de la fraternidad capuchina del Convento del Pardo.
Tanto la gente de AFAS como de APOYO decidimos hace tiempo entrelazar nuestras vidas con las de otros y otras que por diversas razones se encontraban solos, en situación de pobreza y buscando oportunidades para remontar el vuelo.
Las razones que les habían llevado a la pobreza, diversas como la vida, algunos por la mala suerte de nacer al otro lado de la frontera, otros por decisiones equivocadas en un momento de su vida que les hizo perder el control de la misma otros por sentirse solos, por no encontrar un hueco en su familia tuvieron que crecer más rápido…
Nuestra apuesta es acogerles con lo que somos, nosotros y nuestra familia, con sencillez apostar por vivir juntos, superando dificultades, compartiendo alegrías, preocupándonos unos de los otros…
Ante la necesidad de trabajar y la realidad del mercado laboral, donde estos chicos y chicas debido a su baja cualificación y su falta de experiencia, solo acceden a trabajos muy precarios, decidimos poner en marcha la huerta hermana Tierra.
La familia de la Huerta.
Creando nuevos lazos entre nosotros al compartir la ilusión y responsabilidad de esta iniciativa, sabiendo que cada uno de nosotros debe poner lo mejor de si y trabajar de forma grupal para lograr que esta iniciativa se transforme en lo que juntos y juntas hemos soñado.
Logrando cinco empleos dignos cuando el proyecto este completamente implementado, a día de hoy se concreta en dos contratos de formación y aprendizaje indefinidos con un salario de 900 euros al mes.
Recuperando la huerta del Convento del Pardo, baldía en estos últimos años, recogiendo saberes tradicionales de una antigua sociedad agraria, combinados con avances tecnológicos. Fomento de posibilidades de empleo para personas en situación de pobreza.
Las familias del grupo de consumo
Al consumir de forma responsable, social y ecológica logran:
Consumir responsable; sabiendo que los trabajadores cuentan con unas condiciones laborales dignas y que en el momento que existan beneficios estos se invertirán en el propio desarrollo del proyecto, logrando un mayor impacto social del mismo.
Consumir social; sabiendo que este proyecto busca la promoción social de personas empobrecidas en nuestra sociedad.
Consumir ecológico, sabiendo que todo el proceso agrícola se realiza de forma ecológica con el máximo respeto tanto a la Tierra como a nosotros consumidores, con un impacto favorable en nuestra salud al consumir verdura y fruta saludables, fresca y de calidad.
Participando en actividades de familiares de sensibilización ecológica así como tareas elementales de la agricultura. Transmisión a las familias de los saberes de la tierra.
La Tierra.
Por el uso racional del terreno y la energía y el fomento de productos obtenidos con un modelo de agricultura respetuoso con un desarrollo sostenible. Recuperación para la producción agro-ecológica del terreno de la Huerta del Pardo. Superficie aproximada de 2,5 hectáreas.
La sociedad.
Con esta iniciativa se fortalece la arquitectura social tan necesaria en la articulación de una ciudadanía participativa, por un lado en la unión de las cuatro entidades promotoras del proyecto, AFAS, APOYO, Fraternidad Capuchina del Pardo y SERCADE.
Por otro lado con la participación de las familias en el grupo de consumo, apostando por un consumo consciente y vertebrador de la sociedad, que ofrece oportunidades en condiciones de igualdad a personas dispuestas a salir adelante.
Y el fortalecimiento del mercado local con lo bueno que el mismo ofrece de cara a la relación entre las personas de una misma comunidad.
http://huertohermanatierra.org/el-proyecto/


Esta fórmula de gestión pretende que inmigrantes de escasos recursos puedan materializar sus ilusiones desde el trabajo, la venta de productos ecológicos y el auto abastecimiento.

En las obras sociales de SERCADE (SERvicio CApuchino para el DEsarrollo) hay un punto de discusión muy habitual respecto a cómo lograr poner el apellido “franciscano” a nuestras acciones. ¿Cómo dotamos de una identidad propia a nuestros proyectos para no convertirnos en meros servidores sociales?
Sin esa reflexión podemos terminar supliendo la obligación del estado en dar respuesta a la pobreza y entendemos que ese no es el objetivo de una organización como la nuestra, sino más bien, nuestro objetivo reside en dar una respuesta particular y con un cierto significado a las “minorías sociales” que han quedado marginadas en el entorno de nuestras presencias.
El proyecto del -Huerto Hermana Tierra- nos acerca un poco más a ese significado. En él confluyen varias realidades o necesidades: la primera, la de dar una funcionalidad social a los espacios en desuso de cada fraternidad; la segunda, integrar en un ejercicio conjunto a las asociaciones y grupos que en torno a Capuchinos desarrollan su labor social; y la tercera y más importante, dar una respuesta creativa y eficaz a los colectivos más desfavorecidos, aquellos que caminan por el filo de la exclusión.
Aliou y Suleymane cruzaron hace unos años el Estrecho en una de esas barcas abarrotadas de sueños que cruzan hasta esta nuestra orilla en busca de una respuesta a la miseria que les tocó soportar en Guinea Conakry. Pasaron por algunos dispositivos de tutela y ahora, en su camino hacia la integración son los primeros beneficiarios del proyecto Huerto Hermana Tierra.
El convento de El Pardo, tras el cierre del seminario que funcionó en sus instalaciones, dejó en desuso la huerta de dos hectáreas que dio de comer a alumnos y frailes. Ahora, la fraternidad capuchina, la Asociación Franciscana de Apoyo Social, la Asociación APOYO y SERCADE, están trabajando conjuntamente para recuperar su uso para el cultivo de verduras ecológicas. La propuesta es que jóvenes en riesgo de exclusión como Aliou y Suleymane trabajen la tierra y comercialicen los productos entre consumidores locales.
El proyecto comenzó su andadura en junio y a fecha de hoy ya son 120 familias las que reciben su lote de productos ecológicos cultivados y recogidos por estos jóvenes y por un grupo de voluntarios que acompañan cada martes los frenéticos días de reparto. Son más de las que esperábamos para estas fechas, pero menos de los que necesitaremos en los próximos meses.
De momento ya es gratificante el simple hecho de acercarse a ese terreno en el que antes solamente pastaban unas pocas ovejas y ver como unas inmensas coles rosadas o unas escarolas excesivamente verdes crecen y dan color al paisaje del Monte del Pardo. Cuando estos días pasados veíamos esa imagen tan oportuna del campo de golf junto a la valla de Melilla abarrotada de personas, entendíamos como el uso de la tierra puede escenificar las respuestas que como sociedad damos a los retos de este mundo. Y mientras algunos prefieren dar respuesta construyendo alambradas más altas que nos distancian de la solidaridad, otros hemos preferido optar por construir un pozo de agua que ahora hace florecer gracias al esfuerzo de dos jóvenes africanos otro campo que no es de golf, pero en el que nos jugamos la partida de la exclusión.
Estamos todavía en una primera fase y los errores y la incertidumbre son parte de los ingredientes de esas cestas que distribuimos en varios puntos de la capital. Nos gustaría completar el cultivo y abarcar las dos hectáreas, llegando a ser autosuficientes e incluso ampliando el proyecto a otros lugares. De momento toca ver crecer estas primeras semillas, y pronto cultivar los productos de verano. Ojalá, además de construir murallas encontremos otras maneras de responder a los ojos de la pobreza, que no espera, que es real y que busca de nuestra solidaridad una respuesta a sus llamadas.
Texto: Xavier Parra para la revista Capuchinos Editorial.
Más información sobre el proyecto en la web: www.huertohermanatierra.org
http://www.sercade.org/actualidad/15/sercade-apoya-un-proyecto-de-inmigrantes-para-cultivar-tierras

9 sept 2014

Cuando reconstruir es una opción vital


Pequeñas comunidades de personas decididas y comprometidas con un modo de vida pueden tornar el abandono en vitalidad, las ruinas en hogares y la inactividad en riqueza compartida. Los pueblos recuperados son un ejemplo radical de cómo pensar la propia vida como una opción integral a la que podemos dar forma desde abajo con los nuestros, generando una economía compartida a base de hacer y vender cosas valiosas para los demás
Si los pantanos hablaran, nos transportarían a una España rural que en los años 50 decidió evacuar centenares de poblaciones para poner en marcha el «Plan Hidrográfico Nacional». Sobre aquellos pueblos inundados hay preciosos posts y fotografías, historias mágicas de repiqueteo de campanas en fechas señaladas y otras leyendas populares nacidas a partir de la nostalgia y la deificación pagana de la tierra.
Pero la historia de hoy es sobre los que se salvaron en el último momento, aquellos que a pesar ser clasificados como inundables, no llegaron a ser alcanzados por la subida de aguas. Despojados de población, los matojos crecieron al ritmo de las grietas en los tejados y fachadas. En poco tiempo, esos pueblos pasaron a ser la imagen de la desolación. Cayeron en el olvido administrativo hasta que comenzaron a ser un problema. ¿Qué se podía hacer con todos esos sitios en ruinas, que podían suponer un peligro y hasta un coste para el Estado?
Calificados como dominio público, en los años 80 el gobierno comenzó a negociar la cesión de su uso durante un periodo limitado (sobre 50 años) a cambio de su rehabilitación y repoblación. En ese momento, organizaciones sindicales se hacen cargo de varias localidades, hoy convertidas en centros vacacionales, escuelas o centros de producción artesanal.


Modelos comunitarios para diferentes estilos de vida 
En las proximidades del embalse de Gabriel y Galán, en Extremadura, se encuentra Granadilla. Por su patrimonio artístico, fueron los organismos públicos los encargados de su rehabilitación y modelo de revivificación. Se optó por su transformación en una escuela taller, en la que jóvenes de diferentes puntos de España aprendían un oficio y disfrutaban de una experiencia de contacto con la vida rural.

 Jóvenes en Granadilla (Cáceres)
Una experiencia completamente diferente la encontramos en Navarra, en las cercanías del embalse de Usoz. Lakabe fue ocupado en la década de los 80 por un pequeño grupo de jóvenes que buscaban vivir en contacto con la tierra en un ambiente aislado y austero. A lo largo de este tiempo, la comunidad ha crecido hasta convertirse en uno de los principales referentes del movimiento ecoaldeas.

Bajo un enfoque libertario, la CGT comienza la recuperación de Ruesta, en el corazón románico de Zaragoza, a la orilla del pantano de Yesa. Concebido como un espacio social creativo donde se celebraban conferencias, congresos de contenido social y artístico, hoy están en proceso de transformación hacia ecoaldea. Morillo de Tou, en el pirineo aragonés, en las inmediaciones del embalse de Mediano, fue rehabilitado con fines turísticos y rurales por CC.OO. Su modelo económico se basa en la oferta de servicios y actividades como centro de vacaciones de turismo activo. 


Muy cerquita, se encuentra Ligüerre de Cinca, expropiado para construir el embalse de El Grado. El proyecto a cargo de UGT, comenzó bajo la fórmula cooperativa con menos de una docena de personas, cuyo fin era la reconstrucción del pueblo para su uso como centro vacacional. A día de hoy, han desarrollado una oferta sofisticada y de calidad, han recuperado los viñedos y cuentan con bodega propia, spa con enoterapia, hotel para eventos y paquetes personalizados, pudiendo llegar a albergar hasta a 800 personas en las épocas de vacaciones. 

Construir la propia vida
Son aventuras comunitarias que han supuesto esfuerzo en común, duro trabajo hasta alcanzar un modelo económico sostenible y compromiso con el entorno. Cada uno de estos ejemplos ha consolidado una comunidad y ha construido diferentes modelos de vida para sus miembros.
Son ejemplos radicales de ese pensar la propia vida como una opción integral a la que podemos dar forma desde abajo con los nuestros, generando una economía compartida a base de hacer y vender cosas valiosas para los demás.
Un camino que vuelve a reclamar protagonismo tras siete largos años de crisis. A muchos les moverá la necesidad de encontrar alternativas, a otros una opción vital, una conversación en marcha, o ambas cosas. Tal vez solo sean experiencias marginales en una economía que está a otra. Tal vez sean los nuevos colonos de un campo cada vez más vacío e improductivo.
Pero lo que es cierto, es que aquella primera generación de pueblos recuperados, aquellas personas que hicieron de reconstruir su opción vital, nos muestran cómo pequeñas comunidades de personas decididas y comprometidas con un modo de vida, pueden tornar el abandono en vitalidad, las ruinas en hogares y la inactividad en riqueza compartida.

English Translation: http://english.lasindias.com/when-rebuilding-is-a-vital-option

Un reportaje de Natalia Fernández para: 
http://lasindias.com/cuando-reconstruir-es-una-opcion-vital
más posts suyos en el enlace: http://lasindias.com/author/nat
Grupo cooperativo de las Indias http://grupolasindias.coop/

23 jul 2014

"The Kings of Summer" de Jordan Vogt-Roberts, 2013.

 
"The Kings of Summer", nuestra cabaña, nuestras reglas



Con algo de retraso, pero esta semana llega a nuestros cines The Kings of Summer, la primera incursión en el cine de Jordan Vogt-Roberts. Esta película, que cosechó buenas críticas tras su paso por el Festival de Sundance 2013, viene envuelta en un caparazón de comedia dramática que retrata el paso de la adolescencia a la temida y ansiada madurez.
Si bien el argumento puede estar trillado y pecar de demasiado convencional, aun así es una peli bien hecha. La música, el entorno y las interpretaciones encajan a la perfección con la historia y hace que todo fluya en perfecta armonía durante sus 90 minutos de duración. De hecho, ha llegado a ser considerada como la ‘Cuenta conmigo’ (1986) de este siglo debido a su frescura, fotografía y esa manera sutil de reflejar esa pérdida de la inocencia y desencanto con todo aquello que te rodea.
El reparto lo encabezan tres jóvenes caras no muy conocidas en la gran pantalla, pero que se desenvuelven con una naturalidad y espontaneidad que te meten en la historia y hacen que termines formando parte de ella. Joe (Nick Robinson), Patrick (Gabriel Basso) y Biaggio (Moises Arias) son tres adolescentes que, cansados de que sus familias les digan cómo tienen que vivir, deciden independizarse y huyen al bosque donde construirán una cabaña que les permitirá vivir tal y como quieren.
¿Huir es la solución? 
Estoy completamente segura que alguna vez has sentido unas ganas irrefrenables de huir y romper con todo. En muchas ocasiones pensamos que esta opción sería la solución a nuestros problemas. Alejarnos de aquello que nos duele, incomoda o hace infelices no hará que desaparezca, pero sin duda es mucho más fácil ignorar aquello que no vemos.
Sin embargo, nuestros protagonistas también se darán cuenta que hasta en lo más profundo del bosque la vida tampoco es fácil y que, por mucho que huyas del entorno que te rodea y de tu realidad, esta te acaba encontrando tarde o temprano y tendrás que luchar contra ella, porque es la única manera de seguir adelante.
The Kings of Summer es un film que sin duda se deja ver y que te traerá más de un recuerdo que creías olvidado sobre tus años de adolescencia a través de escenas de lo más cómicas e hilarantes gracias al excéntrico Baggio y grandes momentos musicales que, junto con el retrato de la naturaleza en estado puro, le aportan un toque casi mágico cargado de verdadera melancolía. 
En la cabaña puede que tus amigos  te fallen, puede que encuentres el amor y hasta es posible que te rompan el corazón. ¿Estás dispuesto a correr el riesgo?  

14 feb 2014

"Ärtico" de Gabriel Velázquez, 2014.

"Ärtico habla de adolescentes con hijos, de chavales que sienten cómo sus vidas se hunden sin trabajo, sin salidas económicas, que esos críos les van a lastrar. Y no en un ambiente urbano, sino en la España rural, profunda, la de Castilla-León y Extremadura, que el cineasta conoce bien. Sí, parece una película estadounidense de drogatas sin opciones. Sí, también ocurre en España. “Investigué mucho sobre bebés abandonados, sobre recién nacidos arrojados a ríos. Claro que existe. Y aumentará con la nueva ley del aborto. Que esperamos de alguien que tiene un hijo que no quiere: pues dos desgraciados. Tienes 17 años, te quieres comer el mundo y un crío es el último de los planes”.
Velázquez no abandona su estilo, planos largos, diálogos apenas audibles porque importan más los gestos, los movimientos, que la palabra. “Aprendí mucho de Iceberg, y sabía hasta dónde podía llegar. Cámara quieta, rodaje en digital y los zoom se realizaron posteriormente: es la ventaja del digital”. Y sin embargo, Ärtico en ningún momento parece una película necesitada de presupuesto, sino que destila verdad. “He contado todo lo que quería. Me gustaba reflexionar sobre cómo la familia se pierde, o al menos no es tan fundamental como hace 30 años. Y sin embargo… estos chavales sin educación, sin familias que les aten y les reconduzcan, se pierden. No hay núcleo, no hay lazos, hay descarriamiento. Esto irá a peor con los recortes en educación, con las nuevas políticas sociales”. De fondo, el habitual cuidado musical del director, su uso del folclore de su tierra marca el tempo de la narración: contundencia visual y sonora, que remata con una hermosa imagen final —mejor no desvelarla— que lleva al espectador de vuelta a la primera secuencia, un montón de palomas que salen despavoridas de su palomar."
"Adolescencia brutal en la España profunda" por Gregorio Belinchón.
 Sinopsis: Dos jóvenes “quinquis” salen cada día despreocupadamente a la calle para buscarse la vida con lo que les salga. Pero además de sus cotidianos robos y trapicheos, algo les revuelve en su interior. Cada uno desea lo que no tiene. Simón quiere ser libre. Está harto de vivir rodeado de su gran familia de feriantes, incluyendo a su mujer y a su hijo. Jota no quiere seguir estando solo y lo único que desea es hacer su nido y tener su propia familia, por encima de lo que sea. Mientras tanto, cada día que se juntan, se sienten unos “Robin Hood” y piensan que no tienen nada que perder. Son chavales de la vida real, cuya vida apenas difiere de la ficción, tan solo son ellos mismos moviéndose entre los arrabales y el campo, en las afueras de una pequeña ciudad. (Filmaffinity)
el director Gabriel Velázquez