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12 jun 2019

"Canalejas. Donde nace el Río Segura" de Joaquín Lisón, 2017.

 "Canalejas. Donde nace el Río Segura" de Joaquín Lisón, 2017.


Es un proyecto de filmación entre la ficción y el documental de cuatro películas largometrajes en homenaje al Río Segura. En 2016 la productora In_Direct_Film, dirigida por Joaquín Lisón y ubicada en la capital de Murcia, inicia en torno al río Segura un homenaje y una composición de varias películas a lo largo de su curso entre su nacimiento en Pontones y su desembocadura en Guardamar. La primera película se filma en el verano de 2016 en la Sierra de Segura y se titula Canalejas. Es estrenada el 21 de mayo 2017 en la Filmoteca regional de Murcia.

Objetivos:
Proyecto cinematográfico en torno al río Segura. Despertar la mirada hacia el río Segura. Documentar y divulgar a través del cine la diversidad de paisajes, cultura e historias pasadas y presentes de los pueblos y las personas que viven en las riberas del río Segura. Crear sinergías y la participación de la comunidad que vive junto al río Segura. Entablar relación y colaboración con las diferentes organizaciones, asociaciones y estamentos públicos que trabajan en torno a la cultura del agua y al río Segura.

Sinopsis: 
Junto al Nacimiento del Río Segura se encuentra Pontones, un pueblecito situado en el corazón de la sierra de Segura. Allí transcurre la historia de Luis, un joven de 21 años. Es el verano de 2016 y se debate entre quedarse o buscar un futuro mejor lejos de los suyos. Es entonces cuando, en un libro escrito por su abuelo, descubre un hecho traumático ocurrido en los años sesenta del siglo pasado que marcó profundamente a todos los habitantes del lugar: la creación del Coto Nacional de Caza. Hecho que supuso la desaparición de más de cincuenta aldeas y el abandono de los serranos autóctonos de su tierra y de su particular forma de vida.

Ficha artística:
Dirección, fotografía y montaje: Joaquín Lisón
Actores principales: Pablo Trasandes, Francisco Fernández, Conchi Meseguer, Pilar Gómez y Susan Ríos
Argumento y guión: Joaquín Lisón, Juan Montoro y Conchi Meseguer
Diálogos: Juan Montoro
Música y postproducción del sonido: Jesús Fictoria
Colaboración especial en la música: Esther Eu
Colorista: Chema Román
Diseño gráfico: Fernando Ordóñez
Productora: IndirectFilm
Duración: 78 min.
Contacto: canalejasfilm@gmail.com
Trailer: https://youtu.be/fZbyR_7krG4



Póster de "Desarraigo. Una historia del Valle de Ricote" otro film también de Joaquín Lisón producido por IndirectFilm dentro de este ciclo sobre el Río Segura. 

13 jul 2016

El conflicto Capital-Vida en el rural.

Artículo de opinión por Iñaki López.



La agroindustria en el rural gallego.
El reciente artículo publicado en campogalego.com “A los jóvenes ganaderos igual nos corresponde dar el paso de industrializar nuestra leche” nos pude servir de ejemplo para ver cuál es el modelo productivo que "triunfa" en el rural gallego.
Entiendo que la idea de "industrializar nuestra leche" es la misma idea que tuvieron nuestros padres en los años 90, cuando se pasó de las explotaciones de 5-10 vacas a las de 50. Ellos también pensaban en cooperativas por aquel entonces. El modelo, que se fomentó desde la UE, se confirma ahora como un modelo fracasado. Las evidencias son: el cierre de cuadras y explotaciones ganaderas, que sigue siendo un goteo continuo en Galicia, "perdió el 65 % de sus granjas lecheras durante la última década", la estafa de las cuotas, de los contratos, de los precios de la leche pactados bajo manga,
las deudas con los bancos por la compra de maquinaria agrícola y por la construcción o acondicionamiento de instalaciones, la dependencia de las multinacionales para semillas, herbicidas y todo tipo de productos.

Mientras unas granjas apuestan por crecer, este último año hemos visto cómo muchas otras caían hasta lo más extremo:
"Denunciado el dueño de una granja en la que se pudrían 39 vacas muertas ".
"El Seprona rescata a 15 vacas desatendidas en varios prados y una cuadra de Boiro"
Los movimientos animalistas con toda la razón han denunciado estas prácticas descontroladas.
La opinión pública rabiaba ante estas noticias, que se replicaron durante unos días en un sinfín de periódicos y telediarios, sin profundizar en el por qué se había llegado a este punto.
Pocos se daban cuenta de la situación de ese ganadero de Chantada, pocos se preguntaban qué sucede cuando no tienes ya dinero para comprar o producir alimento, cuando las cuadras y las vacas ya pertenecen al banco porque no puedes pagar la hipoteca. ¿Qué pasa entonce ? ¿Quién cuida las vacas?
El ganadero fue acusado de maltrato animal y delito ecológico, tiempo después se publicó:
"Como cada vez producía menos leche y se la pagaban peor, fue recortando gastos. Acabado el pienso, llegó un momento en que solo pudo alimentar las vacas con hierba y un pequeño complemento a base de paja, así que los animales dejaron de dar leche. Cuando en marzo una enfermedad diezmó su granja ya había cancelado el seguro que le garantizaba la recogida gratuita de los cuerpos y no disponía de 6.000 euros para pagarla de su bolsillo"

Tratar de crecer dentro de este modelo que ha tocado fondo, o tratar de perpetuarlo no me parece una buena idea.
Vivo rodeado de explotaciones ganaderas. Muchas dejaron de hacer leche y hacen sólo carne (con 8-10 vacas), otras "sobreviven" como pueden con las 50 vacas, y otras pocas se han lanzado en esta línea que propone el artículo, "haciendo una serie de inversiones para que la explotación fuera rentable y no quedara obsoleta". Toda una apuesta en los tiempos que corren.










Foto 



Los granjeros como "limpiadores de baño a mayor escala"
El documental "Una granja para el futuro" comienza hablando de una familia rural. Cito textualmente: 
"Papá a menudo describe a los granjeros como limpiadores de baño a mayor escala, y mi familia, como muchas familias rurales quería algo mejor para sus hijos"

El artículo de campogalego.com habla de "construir una fosa de purín más grande, para aumentar la capacidad de almacenamiento" como una solución y un avance.
No creo que sea un modelo a seguir, más bien parece el mismo modelo que sigue impulsando la administración de turno que lleva años diciendo que va a hacerse cargo de este tema pero que no mueve ficha.
Me da la sensación que no hay un control real sobre la cantidad de purines que se generan, ni de cómo se realizan los vertidos (cantidades, cómo, cuándo). Es un problema de relación de tamaños. El minifundio gallego no parece capaz de absorver tantas toneladas de purines. La concentración parcelaria, que fracasó en su intento por parte de la administración, es bastante cuestionable por sí misma en el medio gallego.













Foto Santi. M. Amil 

Nos hemos acostumbrado a ver xurradas (vertidos líquidos de estiércol) de palmo y medio en pequeñas leiras. O construyes una fosa nueva o te mantienes con la de hace unas décadas. Es de suponer que muchas de estas fosas están en dudoso estado.
Tampoco pienso que este tipo de prácticas sean la mejor forma de respetar los bienes comunes que van más allá de lo privado, como son la biodiversidad o la calidad de nuestras aguas, que ya está bastante por encima de la media europea en nitratos, rozando el límite de la potabilidad. Puedes bajar a la desembocadura del río Baxoi en las marisma de la playa grande de Miño y observar los purines secándose en la arena de la ría junto a aguas residuales procedentes de los chaléts cercanos.









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Aunque parezca increíble en el Plan de Gestión de Residuos Agrarios de Galicia no existe una regulación que controle las distancias a las que se vierten los purines de las casas, de los pozos o de las aguas para consumo humano. Una práctica consentida por la administración es limpiar las cisternas del xurro en los ríos, eso sí, con un filtro que no deje pasar lo solido. No os cuento más.









Foto


Ya en el año 2001 la Consellería de Medio Ambiente alertaba sobre estas prácticas. Han pasado 15 años y me parece que nada ha mejorado, ni las regulaciones, ni la conciencia que los ganaderos tienen sobre este problema. Algunas de las consideraciones sobre las cual alertaban, eran:

- Tendencia a la concentración de las explotaciones, lo cual aumenta los riesgos de contaminación en estas áreas. A su vez, la generación de purín aumentó como consecuencia del incremento de la capacidad productiva de las vacas.

- Las fosas para el almacenamiento del purín están infradimensionadas en la mayoría de las explotaciones, presentando en muchos casos problemas de permeabilidad. A su vez la falta de cubiertas provoca la consiguiente entrada de aguas pluviales, siendo receptoras también de aguas residuales de lecherías, etc. El escaso tamaño de las fosas, junto con las elevadas diluciones del purín, hacen necesario el vaciado en épocas innecesarias o incluso desfavorables para los ciclos vegetativos, mientras que en las épocas donde se necesita un aporte mayor muchas veces no hay suficiente purín disponible, por lo que se acude a los fertilizantes minerales.

- El infradimensionamiento de las fosas de purín es más evidente cuanto más antigua es la fecha de su construcción. 


- Prácticamente todas las aguas generadas en la explotación van a parar a la fosa de purín.


- La mecanización agraria, el uso de productos químicos (herbicidas, plaguicidas y pesticidas, fertilizantes químicos, productos veterinarios y otros), plásticos de ensilado y de invernadero y residuos de envases, alguno de ellos con carácter peligroso, llevan consigo la generación de residuos no valorizables directamente en la propia explotación.


- Se observa una tendencia en las nuevas explotaciones a disminuir el pastoreo, construyendo grandes establos en los que el vacuno permanece prácticamente todo el día.


- No existe constancia, por parte de los agricultores y ganaderos, de la peligrosidad potencial de otro tipo de residuos generados en la explotación y de su necesidad de una gestión correcta, como en el caso de los residuos no orgánicos generados como consecuencia de la actividad productiva de la explotación. Así, todo aquello que suponga un esfuerzo adicional es visto generalmente como una molestia innecesaria.


- El problema de olores y posible dispersión de patógenos supone un problema real en Galicia, por la proximidad de campos de cultivo y praderas a las viviendas de los núcleos rurales, problema acentuado por la alta dispersión de las explotaciones y pequeños núcleos de población.



















En el artículo de campogalego.com, se habla del uso de terrenos para la producción de maíz. "10 hectáreas, las ubicadas en los mejores suelos, las dedican a maíz, la ración media diaria es de 15 kilos de silo de maíz".
¿Cuánto RoundUp se utiliza en estas hectáreas? ¿Con qué consecuencias sobre la biodiversidad y nuestra salud? ¿Nos importa la biodiversidad o sólo la economía? ¿Qué dependencia tenemos de las multinacionales que venden los productos? ¿Qué maquinaria necesitamos? ¿Cúanto nos hipotecamos para comprar esta maquinaria y mantener las instalaciones? ¿Es compatible este modelo de producción con otros modelos de producción ecológica de nuestros vecinos? o ¿les estamos jodiendo lo suyo de carambola?

Por extensión podríamos preguntarnos:
¿Es el rural el retrete de las ciudades?
¿Es el rural algo más que un lugar destinado a producir bienes para el consumo mayoritario de las ciudades? ¿Es algo más que un lugar donde limpiar la mierda de los litros de leche y de carne que se consumen en las ciudades?
¿Quién se queda en el rural con este panorama?
Tenemos despoblación, un paisaje sometido a los intereses privados de la agroindustria, contaminación de varios tipos, no hay trabajo, no hay casi sector servicios, ni actividades socio-culturales. Tampoco hay mucha oferta para el ocio más allá del mainstream.

El pasado 29 de Junio de 2016 el arquitecto Rem Koolhaas en #CambioDeClima afirmaba:
"El actual desafío de la arquitectura está en entender el mundo rural".
"Las ciudades solamente representan el 2% de la superficie del planeta. Tenemos que mirar más allá, nos hemos centrado demasiado en el desarrollo del entorno urbano, olvidando un poco el campo".

¿un poco? :)
"Afrontar los retos que plantea el mundo rural para la arquitectura, pero también para la era digital, va a traernos consecuencias, algunas tremendas”.

En la política, el "voto rural" vuelve a estar en el tablero.
Durante las pasadas elecciones del #26J se comentó que el voto rural es conservador y bipartidista. Pocos artículos he encontrado que analicen los resultados de las elecciones desde esta perspectiva, nada en serio.

















Imágenes de Rajoy en la campaña del #26J

Rural y viejo: así es el voto que ha dado la victoria al Brexit. "En las zonas más rurales del país, el Brexit ha arrasado".

Sí. Escuchamos que el voto rural es un voto envejecido, condicionado por la opinión de los medios de comunicación y por la estrategia del miedo, pero nadie habla de cómo fomentar y contagiar el código de los movimientos municipalistas por el rural. No basta con ir a dar un mitin en la plaza del pueblo capital de una comarca. Desde el movimiento #15m fuimos capaces de salir de las plazas centrales a los barrios. Quizás se nos olvidó salir de las ciudades al rural.

Aunque ya hubo una avanzadilla que sí lo hizo:
Entre los meses de junio y julio del 2011 participé junto con otros tantos activistas en la gran marcha popular indignada de Barcelona- Madrid. Recorrimos esos 600 km para comprobar cuál era el estado de ese mundo rural tan desconocido y enigmático. Nosotros apenas teníamos un conocimiento más teórico que práctico porque la mayoría residíamos en ciudades(…) Especialmente los agricultores, ganaderos, los pequeños productores se sentían muy indignados por el mal trato que les dispensan. Empezando por los impuestos que tenían que pagar,  el coste de los insumos, insecticidas plaguicidas,  las semillas, los abonos o el pienso del ganado que no les compensaba ni  para cubrir los gastos. La única manera de subsistir dignamente es gracias a las subvenciones o ayudas que se reciben por parte del Ministerio de Agricultura, los Ayuntamientos, las Comunidades Autónomas o la Unión Europea. Un campo sin subvenciones significaría la ruina total.

En Galicia el BNG, que ya contaba con una masa crítica en el rural, está cayendo en picado. Se comenta que cuentan con "menos votos que afiliados". No voy a entrar a analizar qué ha pasado en ese partido, sólo a compartir mi tristeza de que esta red que ya estaba articulada, por motivos x, ha dejado de funcionar.

El Cooperativismo es otra de las claves del artículo de campogalego.com.
Apoyo el cooperativismo. Cooperar ante la urgencia es vital. Pero no con la finalidad de crecer en un modelo desenfrenado que lleva a la ruina. El cooperativismo no debería ser sólo cooperar para ahorrar costes, debería ser una cooperación también más allá del plano económico, que repercuta en el bienestar de la comunidad y en la calidad de la vida y el medio.

Tenemos ante nosotras otro ejemplo del conflicto Capital-Vida, y, ¿Qué anteponemos o cómo buscamos una balanza entre lo económico y la salud física y emocional?


El inevitable cambio de modelo
Inevitablemente miramos hacia un cambio de modelo productivo y sociocultural en el rural, acorde con el nuevo paradigma y la era digital.
Considero que no tiene ningún sentido tratar de crecer más en un modelo productivo que es un fracaso social y económico constatado, y que está siendo ahogado por las políticas europeas.
Entiendo que no es un problema de las personas que se dedican a la ganadería, y que aunque quieran cambiar el chip están atrapadas, endeudadas y no se les ofrecen alternativas desde las instituciones. Creo que estas personas hacen lo que pueden, apostando contracorriente, y muchas veces son engañadas. Veo similitudes con otros sectores como la minería, que fue desmantelada en su momento.
En el plano de la agroindustria, cambiar el modelo quizás pase por decrecer en algún sentido, y ofrecer otro tipo de productos con otro valor añadido, como la calidad, la diferencia, la singularidad, algo que en Galicia sabemos hacer muy bien.
Hay decenas de iniciativas inspiradoras funcionando, como Granxas da Lousada, Cortes de Muar, Millo e Landras o Granxa Maruxa.
Tenemos que escapar de la idea de que "el campo es un negocio al que hay que sacarle el mayor rendimiento económico" y pensar tanto en la vida de las personas que habitan el rural como en la biodivesidad. Quizás ese cambio en la balanza ayude a activar una economía acorde a una vida digna.
En lo sociocultural y lo político quizás pasa por el empoderamiento de las comunidades, por la participación, por desarrollar actividades y dinámicas de cultura libre en el rural, por una política municipalista, porque sean las propias personas habitantes, ganaderas, agricultoras, silvicultoras, pero también diseñadoras, freelancers, peluqueras, pasteleras, carpinteras, quienes decidamos nuestro futuro y nuestra relación con el medio, sin quedarnos esperando a que sean las políticas de la UE o ciertas empresas las que decidan sobre nuestras condiciones de vida.

8 jul 2016

Camping La Puerta Moratalla y Poza de Somogil (Murcia)



Podríamos estar hablando perfectamente de Pirineos, pero no, estamos hablando de un rincón que se sitúa en el municipio de Moratalla en Murcia, aquí el río Alharabe configura mil y una cascada que merece la pena visitar.

La ruta que recomendamos esta semana se inicia en el mismo Camping de La Puerta, que por cierto, hay que resaltar su esfuerzo por conservar un rincón tan especial en perfectas condiciones (solo en verano la afluencia mas que masiva en sus pozas puede poner en peligro su conservación, así que alguien debería tomar alguna medida como se hace en la mayoría de otros lugares como este, y antes de que sea demasiado tarde, algunos con cierta ironía llaman a este lugar “la amazonia del noroeste”).

El propio complejo (el turismo rural funciona bien en este municipio) ofrece grandes posibilidades para pasar unos días y con buena comida (recuerda que si quieres comer un buen arroz en el restaurante del propio campamento es mejor encargarlo). La propuesta que haremos es dejar el coche a la entrada del camping, y lo atravesaremos por el mismo centro, buscando siempre la rivera del río que lo llevaremos todo el tiempo a nuestra izquierda.

El camino se puede hacer en cuarenta y cinco minutos (aunque lo podrás acortar y alargar dependiendo de tus ganas de conocer el cauce), en verano tiene una ventaja, que podrás disfrutar de sus aguas, pero ahora en invierno y primavera su encanto es especial. Una vez dejado el camping tras nosotros, un puente junto a la edificación que la confederación hidrográfica tiene aquí, la senda se estrecha y comienza lo bueno.

A los diez minutos, las primeras pozas naturales se producen cuando llegamos al cañón que ha formado el propio río y que os recomiendo disfrutéis. En esta época y al no ser recomendable ir por el cauce la senda puede parecer que se pierde entre sus piedras, pero no hay ningún problema para seguirla, a partir de ese momento, el maravilloso ruido del agua te acompañará.

La vuelta la haremos por el mismo camino, de todas formas también puede ser una gran idea llevar botas de repuesto por que muy probablemente alguno puede terminar dentro del río. Si van pequeños, no hay mucho peligro, salvo que alguno quiera saltar entre las rocas, por lo que habrá que prestar especial atención a los tobillos de grandes y mayores.

Itinerario recomendado
La localización es buena, podremos ir por Cieza hasta Calasparra y de ahí dirección Moratalla, o bien por la autovía del Noroeste, a la altura de Cehegín salirnos dirección Calasparra para tomar entonces el cruce de Moratalla.

Una vez en Moratalla, y justo a la entrada del municipio nos encontraremos la señal de la dirección del Camping. Tras unos pocos kilómetros por una carretera que hay que llevar cierta precaución por sus curvas y estrechez, llegaremos a una pequeña explanada justo a la entrada del complejo, lugar indicado para dejar nuestro vehículo. En verano puede que te cobren por pasar, eso te daría derecho a utilizar algunas infraestructuras del lugar. Buen Viaje.

Recomendaciones:
- Ropa y calzado cómodo y ropa de mucho abrigo en invierno, y sobre todo
ropa para cambiarse.
- Dificultad: Media
- Mejor época: Cualquier época, en verano quizás la afluencia de gente le quite su encanto, mejor en invierno y primavera.

 http://ocio.laopiniondemurcia.es/planes/rutas-excursiones/pla-640-la-puerta-moratalla.html
 "Río Moratalla, también llamado Alharabe, a su paso por la zona baja del término municipal de la localidad. Es un río que ha conseguido cavar su cauce entre las zonas rocosas. Es un paraje a visitar por sus rincones y recovecos creados por el agua con el paso de los años y siglos. Se pueden observar zonas donde aves acuáticas habitan el lugar.
Es un río que ha perfilado su curso en las rocas del suelo,ya que es un lugar laguenoso. Sus recovecos hacen zonas acuáticas con profundidad y peligrosas, ya que el río no tiene un cauce suave, al contrario, es un río con fuertes irregularidades. Se pueden apreciar bonitos paisajes y se puede entrar en el agua con mucha precaución."
"Zona de ríos y pozas, donde puede bañarte y refrescarte en una tarde calurosa de verano. Es un sitio no fácil de encontrar y rodeado de árboles, para llegar a él tienes que dejar el vehículo bastante retirado, por lo que el senderismo será practicado por tus piernas."
http://www.vidamediterranea.es/nadar-sin-mar-8-pozas-magicas-cerca-del-mediterraneo/
 http://miguelbaraka-rutaspormurcia.blogspot.com.es/2012/06/la-poza-termal-de-somogil-moratalla.html

12 feb 2016

"Dot.com" de Luís Galvão Teles, 2007.

 Sinopsis: Pedro, un joven ingeniero de caminos de 27 años que está destinado en una pequeña aldea del norte de Portugal, espera ansioso su traslado de vuelta a Lisboa. Justo cuando está a punto de regresar, recibe una carta de una multinacional en la que le ordenan que cierre la página web que ha creado, aduciendo una infracción en el nombre del dominio. Si no lo hace inmediatamente, la compañía amenaza con ponerle una demanda por 500.000 euros. Sólo hay un problema: la página está a nombre de la asociación del pueblo y sólo sus miembros pueden cerrar el sitio. Pero ahora los habitantes del pueblo se niegan, siguiendo un razonamiento aplastante: si les pueden poner una demanda por 500.000 euros significa que la web vale 500.000 euros. Si la multinacional quiere cerrarla, primero tendrá que comprarla. La situación rápidamente queda fuera de control; el peculiar litigio da la vuelta al mundo. A medida que el interés mediático crece, también lo hace la tensión entre los habitantes del pueblo. Bajo la luz de los focos, los paisanos comienzan a cambiar, y no todos para mejor. (Filmaffinity)
 https://www.publico.pt/culturaipsilon/noticia/dotcom-de-luis-galvao-teles-nomeado-para-melhor-filme-europeu-nos-globos-de-ouro-italianos-1551090


13 ago 2015

Las verdaderas marismas de "La isla mínima"

 Un grupo de jornaleros termina su labor, quitar malas yerbas, en un campo de arroz cerca de Isla Mayor, en las marismas del Guadalquivir donde se rodó la película Isla Mínima. La cosecha del arroz tiene lugar en septiembre.
 El último puente del Guadalquivir está en Sevilla pero unos kilómetros al sur, en Coria del Río, se puede cruzar en esta barcaza. En la película se utiliza una barca similar, aunque para la película tuvo que viajar río abajo ya que en la ficción el cruce tiene lugar cerca de Isla Mayor.
 A la salida de Isla Mayor, los arroceros se reúnen en una taberna a media mañana. En su libro de los años sesenta Por el río abajo, Alfonso Grosso y Armando López Linares describen lugares similares.
 El verde de los campos de arroz marca todo el paisaje de las marismas del Guadalquivir, 30 kilómetros al sur de Sevilla.
Isla Minima, en medio de las marismas, es un cortijo en el que crían toros bravos y caballos y que también tiene un hotel. 

Los campos de arroz de las marismas del Guadalquivir se extienden hasta el horizonte. Forman una gigantesca mancha verde que sobrevuelan bandadas blancas de garzas y cigüeñas. Los deltas de los grandes ríos representan un espacio narrativo extraordinario, como si arrastrasen sus historias con los sedimentos. Hay algo en esos paisajes interminables en los que la tierra se mezcla con el agua, el horizonte con el cielo que los convierte en fascinantes: son lugares en los que la geografía, el paisaje, se impone a la ficción. Dos escritores del realismo social, el sevillano Alfonso Grosso (1928-1995) y el madrileño Armando López Salinas (1925-2014), que fue también dirigente del Partido Comunista en la clandestinidad, caminaron el delta del Guadalquivir en 1960 y publicaron seis años después en Francia el libro de viajes Por el río abajo, un crudo relato de la pobreza y la explotación en la España franquista. El fotógrafo sevillano Atín Aya, fallecido en 2007 a los 56 años, recorrió también las marismas en los noventa. Sus imágenes, recogidas en un libro de la colección Photobolsillo de La Fábrica, muestran en un implacable blanco y negro la belleza y la dureza de este territorio, que arranca apenas 30 kilómetros al sur de Sevilla. Inspirado por aquellos viajeros y por las imágenes de Aya, el realizador sevillano Alberto Rodríguez buscó ese espacio, el delta del Guadalquivir, para ambientar La isla mínima, una película que transcurre al principio de la Transición española y que esconde muchas cargas de profundidad sociales detrás de la estructura de un thriller. En las tres obras hay algo que se impone por encima de todo: los personajes, los habitantes de las marismas. 
Todavía no ha terminado la mañana y el termómetro roza los 40 grados. El olor que emana de la mezcla del agua, el sol y el arroz, un aroma almidonado, lo impregna todo. Apenas se ven trabajadores en los campos de arroz, que se cosechan en septiembre, justo cuando transcurre el filme, en el que dos policías investigan la desaparición de dos chicas, con una huelga de temporeros que se rebelan contra la explotación como telón de fondo. Es una tierra dura, robada al río para cultivar, de jornaleros y pescadores de cangrejos. “Es una tierra de arroz y paludismo. Los viajeros van en busca de los hombres que en ella trabajan”, escriben Grosso y López Salinas que relatan que, cuando hicieron el viaje, muchos temporeros dormían en chozas que se construían con paja y barro. 
Las cosas han cambiado mucho desde entonces, pero los jornales siguen siendo reducidos, la labor, dura, y el trabajo, escaso. Al menos, eso cuentan la mayoría de los habitantes del delta entrevistados durante una jornada de julio. Las fronteras de los pueblos las marcan las carreteras y los canales. Se trata de poblados de colonización, la mayoría construidos después de la Guerra Civil para albergar a los trabajadores. En el Poblado de Alfonso XIII, una pedanía de Isla Mayor, comienzan las fiestas del Carmen y muchos de sus habitantes se han reunido para comer en dos casetas situadas en la plaza principal del pueblo. Bajo la carpa, el bochorno es agobiante. En la calle, los niños se dan manguerazos. Todos han visto la película, todos conocen a alguien que aparece aunque sea unos segundos. “Lo que más me gusta es el dinero que ha traído al pueblo. Ahora nos conoce todo el mundo y vienen muchos turistas”, asegura una mujer joven. Un hombre muestra una moto Puig de los años ochenta, de la misma época en que transcurre el filme. “Mi abuelo iba con la puig a pescar cangrejos. Todo ilegal. Pero ya sabes: aquí nos tenemos que buscar la vida”. La inmensa mayoría son jornaleros, pescadores o las dos cosas. 
 Los campos de arroz de las marismas. En esta región se produce el 40% del arroz de España. Junto a la pesca, es prácticamente el único recurso.
 Los trabajadores del arroz en la lejanía.
 Un habitante del Poblado de Alfonso XIII --una pedanía de Isla Mayor-- posa con una moto de los años ochenta, el mismo periodo en el que transcurre el filme. Asegura que su abuelo la utilizaba para ir a pescar cangrejos.
 Un camión recorre los caminos polvorientos que surcan los campos de cultivo en el sur del Guadalquivir.
El Poblado de Alfonso XIII, como todos los pueblos de la zona, son poblados de colonización, construidos para albergar trabajadores del campo. El telón de fondo de la película son las movilizaciones de jornaleros para mejorar sus condiciones de trabajo. En la imagen, dos niños se dan un manguerazo durante las fiestas del pueblo.

La película está llena de detalles, de pinceladas que describen la vida cotidiana de aquellos años, marcada todavía por la supervivencia y la falta de recursos. Por ejemplo, cuando los dos policías, que simbolizan dos generaciones y dos Españas a las que no les queda más remedio que trabajar en colaboración, interrogan a una mujer que vio el coche al que se subieron las chicas antes de desaparecer —un Diane 6 que, como el 600, es uno de los vehículos populares que simbolizan el desarrollismo—. Antes de empezar a hablar muestra a los agentes las fotos de sus hijos: todos son emigrantes, en Francia, Alemania o Barcelona. Ninguno se ha quedado en el pueblo. En la caseta del Poblado de Alfonso XIII, Juan, de 61 años, rostro curtido, brazos tatuados, manos duras, relata que aparece en una escena en segundo plano. “No es exactamente igual. Es difícil contar lo que han pasado los antepasados”, asegura preguntado sobre cómo era la vida entonces. Ha tenido muchos oficios, ha vivido en muchos lugares de España en busca de trabajo. Y de su época de trabajador del arroz recuerda sobre todo los mosquitos. “Era exagerado”, explica. El paludismo ya ha desaparecido, pero en los sesenta era una presencia constante. 
En un campo situado junto a la carretera de Sevilla, una cuadrilla de cinco hombres acaba de terminar el trabajo matinal. Estaban limpiando malas yerbas. Pertenecen a diferentes generaciones. “Era más duro que lo cuenta la película. En aquellos tiempos no hacía falta llevar reloj, trabajábamos de sol a sol”, explica un hombre que luce un rosario blanco en el cuello. “Tengo 61 años y el pueblo que ven (Poblado de Alfonso XIII), 70”. “Mi abuela me dice: ‘No has visto lo que yo he pasado’ cuando me habla de aquellos años”, señala un joven. Todos trabajan en tierras ajenas. En el libro de Grosso y López Salinas —del que todavía puede encontrarse algún ejemplar de segunda mano— aparecen conversaciones muy parecidas, personajes que cuentan historias de pobreza similares. “Yo no tengo amor a la tierra. ¿Cómo voy a tenerle amor si no tengo ni cacho de ella? Los hijos se fueron a Barcelona y me vine aquí, a Puebla, a buscá el jorná”, les cuenta un hombre que se encuentran en un bar. Los escenarios también se repiten. Un bar instalado en un chamizo junto a un canal sirve de lugar de encuentro para los trabajadores del campo cuando el sol ya hace imposible estar fuera. Se reconoce a los arroceros porque llevan los pantalones remangados y la camisa húmeda. En el bar todos son hombres y, como dice un parroquiano, “todos somos gente del arroz”. Algunos cuentan que están desde las siete de la mañana en las marismas. Los veteranos, de nuevo, explican que los tiempos han cambiado mucho, que es difícil imaginar lo dura que era aquella tierra hace sólo 30 años. 
 Los arrozales están llenos de cigüeñas y de garzas.
 El barquero de Coria del Río fue el que enseñó a llevar el transbordador al personaje de Antonio de la Torre, el barquero en el filme y el padre de las dos niñas desaparecidas.
La cuadrilla ha terminado su trabajo en los arrozales. A mediodía hace demasiado calor.
El bar está situado justo en el linde de Isla Mayor que, con 11.000 habitantes, es la principal localidad de estas marismas del bajo Guadalquivir, que producen el 40% del arroz español. Allí es donde se alojan los dos policías, donde se celebra la feria de la cosecha en septiembre, donde los patrones van a buscar a los jornaleros y les amenazan con dejarles sin trabajo si siguen pidiendo más derechos. Desde allí se pueden seguir los caminos de tierra que circulan entre cultivos y canales, que forman líneas rectas que se pierden en el horizonte. Junto al cortijo de Isla Mínima, en la que se crían toros, se organizan tientas, cacerías o bodas y hasta tiene un hotel; un cartel señala la dirección que lleva a Sevilla. Incluso ahora la capital andaluza no puede parecer más lejana de esas marismas de paisajes e historias interminables. 
 

'Buenos tiempos para la intriga' por Andrea Aguilar 
Hace calor y la miseria transpira en las marismas del Guadalquivir donde Pedro y Juan llegan para investigar el crimen de unas adolescentes. El joven policía, más de acuerdo con el cambio democrático que va ordenándose en la España posfranquista, y el viejo veterano, con pocos escrúpulos, deben resolver este caso de tintes macabros. Entre silencios y miedos  se adentran en el cortijo de aguas estancadas. 
La sombra que ha pesado sobre el potente thriller de Alberto Rodríguez ha sido la de la serie de HBO True detective, que él ha insistido no llegó a ver antes del rodaje. Las apariencias, como todo investigador sabe, engañan, pero lo que sí parece quedar claro es que el género policiaco vive un excelente momento. Con este trabajo, la cuarta película del realizador andaluz, ha recibido dos premios en el Festival de San Sebastián y diez premios Goya en la última gala, en la que fue señalada como la mejor película del año.

Publicado en el suplemento de El País Babelia el 5 de Agosto de 2015:
"Las marismas de los campos del arroz" por Guillermo Altares.
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/07/30/babelia/1438265184_586252.html

Fotogalería del artículo con imágenes de Julián Rojas:
Las verdaderas marismas de "La isla mínima"
http://elpais.com/elpais/2015/07/17/album/1437150537_398287.html#1437150537_398287_1437154038

18 may 2015

Marta Fernández Calvo "Menguante de la luna de enero" Asoman las raíces 1 / 1







 "En mi casa se hablaba de la luna y el abuelo estaba en el pueblo o en Logroño porque se acababa el creciente o porque tenía que hacer aquello que sólo podía hacerse mientras la luna estuviese nueva.
Floren es un campesino que vive en Santa Lucía de Ocón (La Rioja). Un mes de agosto, hace siete años, nos invitó a un grupo de artistas que estábamos trabajando en el pueblo a tomar algo en su bodega. Nos sentamos todas en la mesa que tiene a la entrada, bajo el emparrado. Él bajaba y subía las escaleras para darnos a probar su vino, su chorizo que había hecho él mismo y el agua que había recogido en el menguante de la primera luna de enero. El agua que no se pudre".

Presentamos "Menguante de la luna de enero", una acción desarrollada por Marta Fernandez Calvo entre La Rioja y Madrid que podrá degustarse en Galeria Alegria entre el 11 de abril y el 16 de mayo.

Es la primera parte de "Asoman las raíces", un ciclo de dos propuestas específicas pensadas por Marta Fernández Calvo y Begoña Olavarrieta G. para la planta baja de la galería, con las que ésta inicia su nuevo programa Undershows.

Partiendo de este espacio subterráneo, las dos artistas han trabajado con elementos sustanciales de un mundo natural no siempre visible, en consonancia con la especificidad del lugar para el que han creado sus piezas.

La construcción moderna del conocimiento en torno a la naturaleza se enfrenta aquí al diálogo con otros saberes, populares o ficticios, que introducen la duda sobre aquellos dictaminados y normalizados en conjunción entre poder y ciencia. Estos otros conocimientos poseen la capacidad de expandirse con la fuerza inasible del rumor, equiparando inteligencias y produciendo nuevos sentidos y subjetividades a su paso. Hacen entrar en escena una condición inesperada que deja pocas posibilidades a lo estanco; un estado de movimiento y cambio continuos, de inconformismo, que nos recuerda al de esas raíces que se empeñan en abandonar el subsuelo y crecer hacia arriba. Se asoman por las grietas que anuncian la desaparición de un terreno lo suficientemente firme para contener la pulsión de esta anatomía que se desplaza.

El título del conjunto es un verso prestado de un poema de Jaime Gil de Biedma que, al igual que estas propuestas, nos habla de la vuelta a los orígenes, del reencuentro con lo biográfico, lo familiar y aquello que nos acompaña de manera silenciosa.

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Marta Fernández Calvo

Riojana de nacimiento, estudia Bellas Artes en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca y realiza su tesina doctoral como investigadora del Ministerio Italiano de Cultura en Venecia.

Durante los últimos once años, ha vivido en Italia e Irlanda y ha desarrollado su práctica a nivel internacional en Sudáfrica, Senegal, Marruecos, Irlanda, Italia y España. Su trabajo ha formado parte de exposiciones como 'No Soul for Sale' en la Sala de Turbinas de la Tate Modern de Londres, 'Utopia Station' comisariada por Molly Nesbit y Rirkrit Tiravanija para la Bienal de Venecia, 'Do it' comisariada por Hans Ulrich Obrist y Stefano Boeri para la Fundación Bevilacqua La Massa de Venecia o 'Influx, Reflux, Reflex' en el Centro Cultural La Regenta (Las Palmas de Gran Canaria) y la Galería Nacional de Johannesburgo.

Ha recibido el apoyo de instituciones nacionales e internacionales entre las que destacan: la Embajada de España en Sudáfrica, el Instituto Cervantes, el Ministerio de Cultura, ACE, Gobierno de La Rioja, Via Farini y Fabbrica del Vapore (Milán), Nirox Foundation (Johannesburgo), Ministerio Italiano de Asuntos Exteriores y Fundación Arthur Cravan (Milán).

La relación de la artista con Madrid comienza en 2013, a raíz de su participación en la exposición 'Hacer en lo cotidiano' comisarida por Beatriz Alonso para la Sala de Arte Joven de Madrid. A esta exposición le siguen: 'Andar por casa' en el Salón de Ángela Cuadra, '2cm y medio' en Arte y Desarrollo, 'Mudanza' en el contexto doméstico del colectivo Indisciplinadas, IDEM vis-à-vis en Swinton & Grant con motivo de Circuitos. Desde el pasado mes de enero vive en Madrid, se escapa a La Rioja y se acuerda de Dublín. Actualmente disfruta de una mini-residencia gastronómica en Sándwich Mixto (puesto nº19 del mercado de Antón Martín).

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Asoman las raíces:

1/2 Marta Fernández Calvo. Menguante de la luna de enero.
Inauguración: 11/04, 11h - 14h30
Exposición: 13/04 - 16/05. M-V: 14h30-20h. S: 11h-14h30

2/2 Begoña Olavarrieta G. de palo
Inauguración: 23/05
Exposición: 25/05 - 20/06

Comisariado por Beatriz Alonso



Más info en las páginas:
http://www.martafernandezcalvo.com/
http://alonsobeatriz.com/
http://www.galeriaalegria.es/exposiciones.php?estat=3













 Acto de clausura el sábado 16 de mayo con la presencia de muchos artistas como Isidro López Aparicio, Daniel Sivo, Eva Morales, Javier Cruz, Rubén M. Riera, etc...