Sinopsis:
Un campo de olivar es talado, ejemplares de más de 500 y 1000 años desaparecen, en un instante ante nuestra mirada, convertidos en leña. Unos pocos, los más viejos, los de mejor porte se libran del trágico final; una enorme excavadora los arranca de raíz, los monta en un gran trailer emprendiendo un viaje a un lugar lejano donde nunca hubo olivos. Varias historias paralelas se suceden en este viaje.
"Me sorprendió ver la imagen de esos árboles cruzando la carretera, metidos en camiones, hacia un lugar desconocido", relata Ortega para explicar el germen de su galardonado documental. La cinta narra la destrucción del patrimonio natural por la presión económica y el exotismo de nuevas prácticas comerciales. Su argumento se vertebra en varios personajes: el dueño de una aceitera, un veterano olivarero que narra sus aventuras de guerra entre esos árboles o un empresario japonés, dispuesto a crear industria del aceite en su país. "Un árbol es un patrimonio natural que no debería destruirse", defiende Ortega.
La operación, denominada 'Helmet', se ha desarrollado en la provincia de Zaragoza y ha permitido la recuperación de joyas y otras piezas propias de los enterramientos de los guerreros de la época celtíbera, según ha informado la Guardia Civil en un comunicado.
Esta investigación se inició cuando la Fiscalía de Medio Ambiente y
Urbanismo, que ha dirigido la operación, tuvo conocimiento de que se iba a realizar una subasta en Alemania de unos cascos que podían haber salido de España de forma ilegal.
Las investigaciones permitieron determinar que dichos cascos podían
haber sido expoliados en algún punto de la geografía aragonesa, aunque
también existían referencias sobre otros yacimientos en Castilla y León.
Una vez localizado el presunto autor del expolio y confirmados los
hechos, los agentes procedieron a su detención y al registro de tres
domicilios donde se recuperaron las piezas arqueológicas.
La mayoría del material recuperado son piezas que formaban parte del
ajuar propio de los enterramientos de los guerreros y entre ellas se
encuentran cerámicas, petos, fíbulas, exvotos y joyas.
La operación ha sido desarrollada por la Unidad del Seprona adscrita a
la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo y la Unidad de Patrimonio
Histórico de la Unidad Central Operativa (UCO).
"Ni en sus célebres Pensamientos intuyó el emperador Marco Aurelio que iba a perder la
cabeza o que iban a poner precio a su valiosa testa. Sin embargo, los
presuntos ladrones que se descolgaron en febrero con arneses y cuerdas
por el campanario de la iglesia de Quintana del Marco (León) para arrancar la cabeza en mármol de El Sabio estaban dispuestos a vender la
pieza del siglo IV en un área de servicio de Córdoba por 80.000 euros,
según confirma la Unidad Operativa Central (UCO) de la Guardia Civil.
Por suerte para la localidad, que ya ha sufrido el expolio de otros
cuatro bustos de su famosa Villa Romana, los agentes pudieron escribir
un final feliz a la espectacular sustracción ocurrida hace cinco meses
al abortar la operación de venta a un intermediario que pretendía enviar
al emperador filósofo fuera del país, según explican. Los sospechosos
fueron identificados en la gasolinera del pueblo cordobés Pedro Abad,
ubicada en la N-IV, a donde llegaron en dos vehículos con la pieza, que
logró recuperarse, en un maletero."
Cuando a comienzos de junio de 2012 se descubrió la existencia de un claustro románico —una auténtica joya según los especialistas— en el interior de una finca privada en Palamós (Girona), el espinoso tema del
expolio de nuestro patrimonio volvió a estar de actualidad.
Entre la larga lista de obras de arte expoliadas para satisfacer el afán acaparador de ciertos adinerados coleccionistas destaca especialmente el de las bellas pinturas románicas de una recóndita ermita soriana, arrancadas de su ubicación y dispersas por medio mundo desde hace casi noventa años.
Prácticamente desconocida para los historiadores hasta comienzos del siglo pasado, la ermita de San Baudelio de Berlanga (Soria) constituye uno de los ejemplos más singulares de la arquitectura mozárabe.
Sin embargo, a finales del siglo XIX la ermita de San Baudelio
languidecía semiabandonada, y tanto el edificio como las pinturas que
contenía permanecían injustamente olvidados.
Fue don Elías Romero, un párroco de la comarca, quien en 1884 envió una carta a las autoridades de Patrimonio solicitando que el recinto fuese declarado Monumento Histórico Nacional, lo que no sucedió hasta 1915.
La catalogación del edificio como Monumento Histórico logró que los
estudiosos comenzaran a mostrar interés por la ermita soriana. Por
desgracia, el interés por San Baudelio de Berlanga no solo atrajo las miradas de los historiadores, sino también las de otros individuos cuyos intereses eran más crematísticos que científicos.
Fue así como, en verano de 1922, apareció por la zona un anticuario de origen italiano afincado en Barcelona, León Leví, quien actuando en nombre de un coleccionista americano llamado Gabriel Dereppe, manifestó un enorme interés por las pinturas que entonces decoraban el templo.
En un primer lugar, Leví y Dereppe se pusieron en contacto con Mateo Múgica Urrestarazu, obispo de Osma en aquella época, explicándole su interés por las pinturas.
De allí fueron dirigidos al obispado de Sigüenza, diócesis a la que pertenecía el recinto sagrado, y allí el coleccionista americano aseguró al obispo, mintiendo sin pudor, que pretendía sufragar los gastos de restauración de las desgastadas pinturas del edificio.
El obispo debió sospechar de las filantrópicas intenciones del norteamericano, y le informó de que, en realidad, la pequeña ermita no era propiedad de la Iglesia, sino de varios vecinos de la cercana localidad de Casillas de Berlanga.
Una vez localizados los propietarios, Leví y Dereppe declararon
abiertamente sus intenciones, llegando rápidamente a un acuerdo de
compra en el que, mediante el pago de 65.000 pesetas de la época, obtenían el derecho a llevarse las valiosas pinturas.
Una vez cerrado el trato, Leví se apresuró a realizar la extracción de los murales pero, cuando solo había extraído una parte, las autoridades tuvieron conocimiento de los hechos y enviaron a la Guardia Civil para que interrumpiera los trabajos y confiscara las pinturas ya arrancadas.
Se inició entonces un proceso judicial que se alargaría durante
varios años y en el que fueron procesados tanto compradores como
vendedores.
En un primer momento, en enero de 1924, todo parecía indicar que prevalecería el sentido común, pues se dictó una Real Orden que obligaba a Leví y a Dereppe a la restitución de las pinturas a su lugar de origen.
Por desgracia, los compradores y los propietarios interpusieron un
recurso que se saldó a su favor, pues, aunque una nueva Real Orden
obligaba a reponer las pinturas, el Tribunal Supremo revocó
parte de esta disposición, reconociendo la propiedad del edificio a los
vecinos de Casillas y permitiendo su venta.
Apenas unos meses después, un equipo de especialistas italianos viajó hasta Soria y procedió a arrancar el resto de las pinturas mediante la técnica del 'strappo'. Poco después, un total de veintitrés lienzos partieron rumbo a los Estados Unidos.
Una vez en suelo americano, Dereppe se encargó de su venta a distintos museos, ubicados en Indianápolis, Cincinnati, Boston y Nueva York.
Por supuesto, aquella transacción le supuso unos beneficios mucho más
jugosos que las 65.000 pesetas entregadas a los vecinos de Casillas.
Mientras, en los muros de la ermita apenas se podían percibir los
restos, casi fantasmales, de lo que un día habían sido uno de los
conjuntos pictóricos más importantes del románico español.
Finalmente, y como epílogo de esta triste historia, algunas de las pinturas custodiadas en el Museo Metropolitano de Nueva York
regresaron a España en 1957, después de que se negociara un intercambio
mediante el cual el museo neoyorquino recibía el ábside de una iglesia románica de Fuentidueña (Segovia).
A cambio, parte de las pinturas sorianas descansan hoy en una de las estancias del Museo del Prado, a apenas 200 kilómetros del lugar que les vio nacer.
El rocambolesco periplo de esta joya de la pintura medieval, que algunos
estudiosos han calificado como la "Capilla Sixtina del arte mozárabe", ha
pasado a la historia como uno de los capítulos más negros de la
historia patrimonial de España.
Gracias a Daniel Cacho Barrios por la información facilitada para la elaboración y composición de gran parte de la información aquí mostrada sobre San Baudelio.