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21 mar 2016

Julia Margaret Cameron en Fundación Mapfre, Madrid.

 Julia Margaret Cameron 
Fundación Mapfre 
Sala Bárbara de Braganza 
Hasta el 15 de mayo de 2016. 
 Recorrido en imágenes y algunos extractos de las reseñas sobre esta gran exposición de Julia Margaret Cameron.
"Aspiro a ennoblecer la fotografía, a darle el tenor y los usos propios de las Bellas Artes, combinando lo real y lo ideal, sin que la devoción por la poesía y la belleza sacrifique en nada la verdad". La voz de Julia Margaret Cameron (1815-1879) era única en el siglo XIX. Aspiraba —y lo consiguió— a convertir el retrato en un arte mayor, realista y al mismo tiempo lírico y con un fondo de latente espiritualidad. Una primorosa selección de un centenar de obras de la pionera inglesa compone la antología Julia Margaret Cameron, que expone en Madrid la Fundación Mapfre del 18 de marzo al 15 de mayo en la sala de la calle Bárbara de Braganza, 13. La antología está coorganizada por la fundación de la aseguradora española y el museo Victoria y Alberto de Londres, que la estrenó en noviembre de 2015 para celebrar el bicentenario de la artista, nacida en Calcuta (India) en una familia poderosa —era hija de un oficial del ejército colonial británico y una dama francesa, a su vez hija de un noble que había sido amante de María Antonieta—.

 http://www.20minutos.es/noticia/2698005/0/julia-margaret-cameron/exposicion-fotografia/fundacion-mapfre-madrid/

A Julia Margaret Cameron (Calcuta, 1815 – Ceilán, 1879) le regalaron su primera cámara de fotos con 48 años. Su hija y su yerno rompieron la hucha y adquirieron un producto poco habitual a mediados del XIX. Junto al aparato dejaron una nota: «Quizá te divierta, madre, intentar hacer fotografías durante la soledad en Freshwater». Parece un mensaje inocente, pero con él despertaron el talento dormido de una mujer que se convirtió en pionera. La Fundación Mapfre ha recuperado unas cien fotografías de esta autora, que hizo de la foto ajada y desenfocada una seña de identidad frente a sus críticos. Que los tuvo.
Julia Margaret Cameron tenía un concepto muy elevado de sí misma, y solo un año después de estrenar lo que parecía un juguete para su madurez dijo: «Aspiro a ennoblecer la fotografía, a darle el tenor y los usos propios de las Bellas Artes, combinando lo real con lo ideal, sin que la devoción por la poesía y la belleza sacrifique en nada la verdad». Era la Nochevieja de 1864, y lo que parecía un propósito de Año Nuevo acabó siendo una premonición.
 http://www.abc.es/cultura/arte/abci-julia-margaret-cameron-pionera-imagen-rota-201603161202_noticia.html



Se podrán sacar conclusiones hasta el 15 de mayo, día que concluye en la Fundación Mapfre una retrospectiva compuesta por más de cien fotografías. Llega a Madrid tras inaugurarse en el Victorian & Albert Museum con motivo del 200º aniversario de su nacimiento y 150º de la primera y única exposición de su vida, celebrada en ese mismo centro londinense (sí, consiguió convencer a Cole). “Ansiaba capturar toda la belleza que llegaba a mí, y a la larga mi anhelo fue satisfecho”, escribía Cameron sobre una trayectoria que clasificó en retratos, fantasías con efecto pictórico y Madonnas (la iconografía religiosa tuvo gran peso en toda su obra). 
Su buena amiga Annie Tharckeray se refería a ella en las páginas del Pall Mall Gazette en 1865 con un “quizá no sea ningún menosprecio hacia la Sra. Cameron decir que ella no es una artista popular (…). A las personas les gustan los perfiles claros y bien definidos y tienen la fantasía de verse a sí mismas y a sus amigos como si miraran a través de unos prismáticos para la ópera (…). Estas cosas quizá no las encuentre el público de Cameron, pero en su lugar hallarán estímulos visuales e insinuaciones maravillosos y encantadores”.
 http://www.eldiario.es/cultura/arte/Juliet-Margaret-Cameron-habitacion-cristal_0_495901030.html


 http://www.esmadrid.com/agenda/julia-margaret-cameron-fundacion-mapfre-sala-de-barbara-de-braganza

18 sept 2015

'Josef Koudelka' en la Fundación Mapfre de Madrid



 

Josef Koudelka ha venido a Madrid a inaugurar Nacionalidad Incierta, su retrospectiva más completa hasta la fecha. Más de 150 fotografías que abarcan toda su carrera, desde los inicios en los últimos años cincuenta del siglo pasado, la serie Gitanos,  las fotos de actores durante los ensayos para una revista de teatro, la invasión rusa de 1968 que puso fin a la Primavera de Praga, su exilio en 1970 que dio lugar a la serie Exilios, hasta los grandes paisajes panorámicos de los últimos años. 

Josef Koudelka es un fotógrafo checo nacido en 1938. Estudió ingeniería aeronáutica, pero desde su primera adolescencia se interesó por la fotografía, empezando por hacer fotos de su entorno familiar. Pronto descubrió que la fotografía le interesaba más que la ingeniería. Más que interesarle, amaba la fotografía de la que llegó a hacer un state of art. Hizo su primera exposición en 1961 en el teatro Semafor de Praga, mientras alternaba sus estudios con la fotografía. 

A partir de 1961, atraído por la música lánguida y oscura de los Romá empieza a interesarse por el mundo gitano, que se convertiría en un proyecto de vida. Vivía con ellos en sus campamentos, integrándose en su modo de vida, en sus fiestas, en todos los aspectos del sentir y vivir de ese mundo. Cada vez pasaba más tiempo con ellos y menos con la ingeniería, que dejó definitivamente en 1967. Dice Koudelka: empecé a fotografiarles y ya no pude parar. La serie refleja la marginación social de los gitanos en la Checoslovaquia de los años sesenta, pero también su orgullo étnico, su amor por la música. Con ellos empezó a utilizar el gran angular, que ponía énfasis y profundidad, un modo de captar hasta el fondo sus emociones. 
En 1965 empezó otra de sus series, tomando fotos de actores para la revista Divadlo (Teatro). Con este trabajo aprendió mucho de composición, la escuela de primer plano/segundo plano, de bloques de luz, de miradas, de la separación entre los seres. Mejoró su técnica y estilo; siempre realizaba su trabajo durante los ensayos, sin molestarlos, deslizándose entre ellos sin que se dieran cuenta, concentrado en sí mismo, captando las emociones de sus personajes
En 1968 los tanques del Pacto de Varsovia invaden su patria y desde ahí, jugándose la vida en cada foto, con un desprecio absoluto del peligro, crea la serie que refleja el horror de la razón de la fuerza, de la opresión opuesta a la libertad. La serie Invasión, con todo su realismo y brutalidad entra en escena. Hay una foto considerada como el landmark de la serie, un primerísimo plano de una muñeca y mano mostrando el reloj de pulsera que marca la hora del comienzo de la invasión con la perspectiva al fondo de una calle de Praga desierta. El fotógrafo británico Ian Bradley cuenta una anécdota de esos días: llevaba mis Leikas escondidas bajo el abrigo cuando no las estaba usando, cuando de repente veo a un loco subido a un tanque ruso haciendo fotos abiertamente, ignorando el peligro. Ese loco era Josef Koudelka. Esas fotos fueron sacadas clandestinamente de Checoslovaquia por su amiga y colaboradora Anna Fárová y enviadas a Estados Unidos. Magnum Photos distribuyó las fotografías bajo la firma P.P. (Praga Photographer) para mantener oculta su identidad y la seguridad de su familia. El Club de prensa extranjera concedió a estas imágenes la Medalla de Oro Robert Capa. Elliot Erwitt, presidente en aquel momento de Magnum Photos, realizó un cortometraje con esas imágenes para CBS News, manteniendo el anonimato de Koudelka.  
En 1970 viaja a Inglaterra con un visado de tres meses para fotografiar gitanos de Europa occidental. Pero no regresó, convirtiéndose en apátrida. En 1980 se traslada a Francia y en 1986 obtiene la nacionalidad francesa. En Europa vive como un nómada, sigue haciendo fotos para las series Gitanos y Exilios. Vive con los gitanos, como ellos, porque como él dice: las fotos hay que vivirlas, identificándose con ellos, siendo aceptado por ellos. Y lo consiguió hasta el punto de ser considerado como uno más. Josef es uno de los nuestros, si no no nos haría fotos. Y riéndose de ellos mismos: A la gente le gustan los gitanos solo en foto. Nunca tuvo una casa, nunca aceptó un encargo. Viajó por toda Europa, España incluida.
Esto explica el título de la muestra: Nacionalidad incierta, en referencia al status que figuraba en sus documentos durante los dieciséis años en que careció de un pasaporte. Y como decía Josef en rueda de prensa: ¿Qué es la nacionalidad? Como concepto es dudoso, porque es circunstancial. ¡Si lo sabrá él! Son las fotografías de la serie Exilios. 
Inmediatamente me sentí identificado con España, dijo Josef Koudelka en su charla con los medios en perfecto "itañolo". ‘Mi carácter se parece al español, sobre todo me identifico con la música popular’.
Como no podía ser de otra manera sale el tema candente de los refugiados. Koudelka se emociona, porque él ha vivido esa situación. “Llevo cincuenta años haciendo fotos. Ahora tengo 78 y sé que no puedo hacer más esas fotos, me falta la fuerza de los treinta años. Ahora debo terminar lo que he empezado. ¿Exilio? Durante dieciséis años no tuve pasaporte, ni paré en lugar fijo. Estuve viajando por muchos países, también en España, así que me identifico con los refugiados que llegan ahora a Europa, porque he vivido esa situación, he pasado por toda esa mierda. Siento sus experiencias como mías, pero no voy a trabajar en ello.” 
Explica cómo una sola foto puede expresar una situación. Si un ruso tiene un Kalashnikov y un checo no, queda claro que no hay libertad. Nunca he hecho diferencia entre reportaje y foto de arte. Solo hay fotografía buena sobre emociones. Explica a continuación que sucede lo mismo con la pintura y se refiere a las Pinturas negras de Goya. No necesito que me expliquen lo que representan. Todo está en ellas, no hay más que saber mirarlas. 
La última sección de la exposición, está dedicada a las fotografías hechas con cámara panorámica que comenzó a hacer hace tres décadas, en 1986, el mismo año en que obtuvo su nacionalidad francesa, y que titula Caos. Dentro de Caos hay una sección que él llama Arqueología, dedicada a las ruinas de antiguas civilizaciones en países mediterráneos, testigos mudos del paso del tiempo y de la depredación humana. Y la sección Muro entre Israel y Palestina. Las fotografías panorámicas son objetos impresionantes que miden entre 1,2 y 1,8 metros de largo. Son paisajes creados por el hombre, que cuentan su historia, – todas las fotografías en la exposición, tienen como único título el país en el que fueron tomadas. En todas ellas los contenidos hablan por si solos – paisajes en el límite de la ruina, la desolación de un espacio dominado por muros, alambradas, carreteras y fronteras. 
Esta magna y emocionante exposición, sin duda uno de los hitos del otoño, ha sido organizada por el Art Institute de Chicago y el J.Paul Getty Museum de Los Ángeles en asociación con la Fundación Mapfre. El Art Institute fue el primer museo que alojó obra de Koudelka en su sección de fotografía. La muestra está comisariada por Matthew Witkovsky, director y comisario del departamento de fotografía del Museo de Arte de Chicago. La cronología de la muestra empieza con fotografías tempranas a partir de 1958. Desde el 61 la serie de fotografías de actores de teatro. Impresionantes las de Ubu Rey. Desde el 63 Gitanos, en su primera fase en Rumanía y Checoslovaquia y en la fase del exilio por varios países europeos. También de payos. La serie de 1968 al 70 solo podía titularse Invasión; a partir de 1970 Exilios y desde 1986 en adelante Caos, las fotografías panorámicas para dar todo el relieve que merecen las historias que cuentan, bajo los epígrafes Arqueología y Muro (Wall). 
Hasta el 29 de noviembre en la Fundación Mapfre en la Sala de Barbara de Braganza, 13, Madrid. 
Texto de Teresa Fernández Herrera publicado en:

 España 
1976, copia de 1987-1988. Gelatina de plata. 




Muchas imágenes de Koudelka se han quedado fuera de la selección para la exposición pero es un magnífico autor. Uno sale de la muestra con ganas de ver más.
 España, 1971. 
Nazaré, Portugal, 1976.

 Koudelka retrató para la agencia Magnum la Semana Santa del tardofranquismo en Sevilla a finales de los 70.
http://sevilla.abc.es/pasionensevilla/actualidad/noticias/la-mirada-incomoda-a-la-semana-santa-josef-koudelka-80409-1436777111.html
España, 1971.

21 feb 2015

"El Canto del Cisne" o como la primavera se adelanta en la Fundación Mapfre, Madrid.

 
 Excavación en Pompeya de Édouard Sain, 1865. (detalle)
Melodía de tarde de Jean-Jacques Henner, después de 1872. 
Óleo sobre papel encolado sobre lienzo.
Pinturas académicas del Salón de París. Colecciones Musée D`Orsay
Del 14 de febrero al 3 de mayo de 2015 en las Salas de Recoletos de la Fundación Mapfre, Madrid.
http://www.exposicionesmapfrearte.com/exposiciones/es/elcantodelcisne/

A lo largo del siglo XIX, el Salón de París exponía de manera preferente las pinturas académicas, realizadas según los grandes géneros de la pintura tradicional: la historia, la mitología, la religión o el retrato. Todos ellos respondían a la norma del buen gusto artístico, dictado por la Academia de Bellas Artes de París, que sentaba sus bases en el estudio del desnudo, la corrección estilística, el dominio del dibujo sobre el color y el equilibro de las composiciones.
Los artistas académicos han sido vistos tradicionalmente como contrapeso del arte realista e impresionista, aquel que acabaría desembocando directamente en las vanguardias del siglo XX. Hoy podemos decir sin embargo, que pintores como Jean-Léon Gérôme, Alexandre Cabanel, o William Bouguereau trataron de modernizar la tradición académica desde dentro, haciendo evolucionar el género,  y dando nuevas respuestas a la sociedad burguesa entonces en irrefrenable progresión, dentro de un mundo,  también, en continua transformación y cambio.
Propuestas como El canto del cisne resultan una novedad en el panorama internacional; la exposición presenta por vez primera una selección de las grandes obras de los pintores académicos en los salones parisinos del siglo XIX, poniendo de manifiesto que este tipo de pintura, espléndida y refinada, heredera de la tradición, representa una de las páginas más brillantes de la historia del arte. El recorrido por la muestra ofrece una ordenación por géneros, similar a las consideraciones del propio Salón de París, lo que pone de relieve su ambivalencia: su capacidad de dialogar con la tradición y dar, a la vez, expresión artística a los cambios y tendencias de su tiempo. 

 El Manantial de Gustabe Courbet, 1868.
Siesta de Hans Thoma, 1889. (detalle)
Con la llegada de la fotografía y del cinematógrafo, el intento de los artistas de fin de siglo por crear una pintura que fuera capaz de transmitir ideas y sueños, una pintura verosímil, dejó de tener sentido.
En el apartado La transfiguración de la lección académica pone de manifiesto como los propios artistas retaron las convenciones y el laborioso trabajo de ilusionismo impuesto por la tradición, tal y
como muestran las obras de Puvis de Chavannes, Maurice Denis o Alphonse Osbert. http://www.hoyesarte.com/evento/2015/02/el-canto-del-cisne-de-la-pintura-academica-francesa/
 El adiós al sol de Alphonse Osbert, 1892-1893. (detalle)
Las oréades de William Bouguereau, 1901.
  detalle de Las oréades
La exposición termina con Hacia una nueva mirada, donde se reflexiona sobre la historiografía del arte del siglo XIX con Las oréades de Bouguereau y Las bañistas de Renoir (imagen superior). Este discurso destacaba la trayectoria de los artistas que conducían directamente a la vanguardia, dejando en el “olvido” a
aquellos que no formaban parte de esta narración convencional; pero, sin éstos últimos, no podría entenderse buena parte del arte del siglo XX.

 Casualidad y bastane curioso que coincidan ahora en Madrid tanto esta exposición sobre la academia como la de Guerrilla Girls ya que una responde a la otra y se retroalimentan bastante bien.
Guerrilla Girls 1985-2013
http://www.mataderomadrid.org/ficha/4093/guerrilla-girls.html
Esta exposición compila la práctica totalidad del trabajo realizado por el colectivo artístico feminista estadounidense Guerilla Girls e inaugura una serie de eventos que en 2015 conmemoran los 30 años de la fundación del colectivo.

Junto a sus emblemáticos carteles, organizados en una secuencia cronológica, se muestran una serie de documentos que generan un “contexto” que informa sobre la historia y los procesos de producción de Guerrilla Girls.

Con las publicaciones, camisetas, correspondencia, documentación de acciones y exposiciones y demás memorabilia del colectivo también se pueden ver el documental Guerrillas in Our Midst, realizado por Amy Harrison en 1992, y la entrevista en video del comisario Xabier Arakistain.

Guerrilla Girls 1985-2013
Hasta el 26 de abril de 2015 en Matadero Madrid. Nave 16. Entrada Libre.

17 sept 2014

"Stephen Shore" en Fundación Mapfre, Madrid.

 La Fundación Mapfre nos presenta este otoño en Madrid la primera exposición retrospectiva del fotógrafo estadounidense Stephen Shore que será visitable y gratuita en su nueva Sala de Bárbara de Braganza hasta el 23 de noviembre. Más información sobre como llegar, horarios o visita virtual para los que no puedan verla en su página web:
http://www.exposicionesmapfrearte.com/stephenshore/es/
Adams, Sternfeld, Evans, Frank y Shore son algunos de los apellidos de grandes fotógrafos en mayúsculas unidos al paisaje norteamericano. La exposición imprescindible de este otoño en Madrid abre sus puertas estos días en la Fundación Mapfre a la que hay que agradecer el trabajo de producción de la misma y su itinerancia por una serie de países que podrán disfrutar también de ella.

 Rueda de prensa de la exposición junto a Stephen Shore
 Stephen Shore en Madrid, maestro de maestros

 Fundación Mapfre presents the first retrospective exhibition of the work of Stephen Shore, an acclaimed contemporary photographer who has inspired several generations of artists and remains a constant and undisputable reference for upcoming young photographers. His solid body of work as well as the theoretical aspects of the medium conveyed through his teaching have made a pivotal contribution to the evolution of the photographic language.

Throughout his extensive career, which began with a show at the Metropolitan Art Museum of New York when he was just 23 years old, Shore has received prestigious awards, published numerous monographs—some of them now cult objects—and held more than 50 individual exhibits at major venues around the world.

This show comprises of near 300 works and explores the core concepts of his photographic work: reflections on the language of photography, the analysis of landscape, and the meaningful use of both colour and black and white. The selection includes famous projects like Uncommon Places and American Surfaces, as well as some of his most important subsequent work, which has either not been published extensively or has not been published at all.



 U.S. 97, South of Klamath Falls, Oregon, July 21, 1973.

 Stephen Shore, Ginger Shore Causeway Inn, Tampa, Florida, November 17, 1977, 1977–2004. 
 C-print, 20 x 24 inches. © Stephen Shore. Courtesy 303 Gallery, New York.

'Ginger Shore, Causeway Inn, Tampa, Florida, 17 de noviembre de 1977'. De la serie Uncommon Places Foto de Shore tomada en Tampa (Florida) en 1977 para la serie 'Uncommon Places'. Con un orden cronológico y un recorrido por las cuatro décadas de la carrera del artista, la retrospectiva 'Stephen Shore' reúne algunas de las series de fotografías más significativas del artista, decisivo en la consideración de la foto a color como arte (© Stephen Shore. Cortesía 303 Gallery, Nueva York)

Ver más en: http://www.20minutos.es/fotos/artes/retrospectiva-en-madrid-de-stephen-shore-10790/#xtor=AD-15&xts=467263
Sunset Drive In, West 9th Avenue, Amarillo, Texas, 1974 digital pigment print, printed 1996.

 http://www.20minutos.es/noticia/2237803/0/stephen-shore/retrospectiva/fundacion-mapfre-madrid/
Stephen Shore (Nueva York, 1947) tenía seis años cuando le regalaron un kit básico de fotografía. A los 10 le regalaron el libro American Photographs (Fotografías estadounidenses) de Walker Evans, que le abrió la mente a las posibilidades de mirar por el objetivo de una cámara. A los 14 se armó de valor y le presentó sus obras al imprescindible Edward Steichen, que compró al adolescente Shore tres copias. Cuando aún no había cumplido los 24, ya era el segundo fotógrafo vivo en exponer en solitario en el Metropolitan de Nueva York. El primero había sido —40 años antes— otro maestro, Alfred Stieglitz. En la misma época, entre 1965 y 1967, fue visitante asiduo de la Factory de Andy Warhol. El currículum de niño prodigio dio pie a la renovación generacional, sus trabajos son el punto de partida de un lenguaje aparentemente distante y desinteresado que ahora domina el panorama fotográfico. Con un orden cronológico y un recorrido por las cuatro décadas de la carrera del artista, la retrospectiva Stephen Shore reúne algunas de las series de fotografías más significativas de una figura decisiva en la consideración de la foto a color en el mundo del arte. Producida por la Fundación Mapfre, la muestra se inaugura en Madrid el 19 de septiembre —en la sala de Bárbara de Braganza, 13— y permanecerá en cartel hasta el 30 de noviembre. Tras su paso por la capital, viajará a Francia, Alemania, Italia y Ámsterdam.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2237803/0/stephen-shore/retrospectiva/fundacion-mapfre-madrid/#xtor=AD-15&xts=467263


En la retrospectiva que se inaugura este viernes 19 se puede disfrutar de prácticamente toda su obra: sus primeras fotografías en blanco y negro realizadas cuando era todavía un adolescente, sus trabajos de los años 70 como American Surfaces o Uncommon Places, las panorámicas de las calles de Nueva York realizadas entre 2000 y 2002 (un increíble acercamiento a la “street photography” con una cámara de placas, que recuerda a Paul Graham), o Ucrania y Winslow, Arizona, dos de sus últimas y más recientes series (de Ucrania, la serie sobre los supervivientes del Holocausto, comentó que su problema fue cómo hacer unas fotos que transmitieran el nivel emocional de la tragedia que sufrieron, pero sin explotarla). Actualmente está enfrascado en un proyecto en Instagram (@stephen.shore).
No sólo os recomendamos que vayáis a ver y disfrutéis de la excelente exposición de Stephen Shore en la Fundación Mapfre (después de Madrid irá a Arlés, Turín, Berlín y Ámsterdam) sino que también os recomendamos que adquiráis el catálogo, que es una auténtica maravilla (excelentemente editado, como todos los de Mapfre). Aparte de la edición en español, se publicará también en inglés, alemán, francés e italiano, y la suma de todas las ediciones llegará a casi 17.000 ejemplares.

NOTA: En Fundación Mapfre tenéis una web dedicada a la exposición. También podéis ver la obra de Stephen Shore y estar al día sobre su trabajo y exposiciones en stephenshore.net y en www.303gallery.com.
 http://www.indienauta.com/stephen-shore-fundacion-mapfre-madrid-del-19-de-septiembre-al-22-de-noviembre-de-2014/
 http://www.radiointereconomia.com/2014/09/16/stephen-shore-uno-de-los-fotografos-fundamentales-del-siglo-xx-en-mapfre/




 Mujer que enseña su pie sucio, perro rabioso al que le brillan los ojos, calcetines azules horribles con zapatos de piel marrón y pantalón corto, mesilla de noche de hotelucho, comida precocinada asquerosa, rejas oxidadas de un ascensor, entrepierna con calzoncillo mugriento, escaparate vacío, aparcamiento, catálogo de tapizados, nevera sin comida llena de cochambre, estanquera, quitamiedos rozado con montañas al fondo, taza de váter en baño verde y así hasta el infinito de la cotidianidad más vulgar, del momento menos monumental. Las fotografías de Stephen Shore (EEUU, 1947) acabaron con el acontecimiento y fulminaron el instante decisivo.
Hace más de cincuenta años Shore aterrizó en un planeta llamado trivialidad y en él ha crecido como uno de los fotógrafos más influyentes -piensen en Nan Goldin, Thomas Struth o Martin Parr y verán en Shore a su padre putativo-, desmontando las tablas de los diez mandamientos de Henri Cartier-Bresson. Reivindica la antiespectacularidad: “Todo ello fotografiado como lo haría supuestamente cualquier turista, en un estilo anónimo”, explica Marta Dahó, comisaria de la primera retrospectiva del artista, que corre a cargo de la Fundación Mapfre con casi 300 imágenes (hasta el 29 de noviembre).
Shore quiere ser amateur y mirar sin formación, como un recién llegado, como lo que a simple vista parece error y dejadez. Pues bien, el fracaso es todo un éxito: el golpe de flash que ciega parte de la imagen iluminada, la sombra negra dura que provoca, encuadres imposibles y composiciones rotas. “Acciones y momentos de atención que, por lo demás, supondrían la culminación de lo cotidiano en su vertiente más prosaica al definir un día cualquiera”, dice Dahó.
La muestra recorre su precoz carrera, desde los sesenta hasta la actualidad, en dos plantas. La superior muestra los trabajos por los que ha pasado a la historia, básicamente American Surfaces y Uncommom Places. En la baja, su obra a partir de los años noventa. American Surfaces (1972-1973) son cosas, Uncommon Places (1973-1981) son escenas, desde las superficies a los lugares. No hay vistas espectaculares, ni lugares memorables en su viaje, camina con una pequeña cámara compacta de 35 mm y actúa contra el estilo documental de Walker Evans. Quiere la foto menos mediada por la experiencia artística.
El falso espontáneo
“A los dos días de empezar el viaje me di cuenta de que le estaba haciendo fotos a lo que comía, a las camas en las que dormía. Estaba haciendo un diario”, relata el artista sobre los 18 meses de viajes en los que fraguó las instantáneas de American Surfaces. Por supuesto, cuando lo expuso por primera vez en 1972 la recepción fue nefasta. Reseñas en las que calificaban el trabajo de horrible, de vulgar, de ausencia de oficio, el tema era inaceptable… ¡y en color!
Hoy todas estas instantáneas son apropiadas, habituales y hasta correctas, porque es el modelo que inunda la red de redes. Pero un trabajo como 22 de julio de 1969 hizo daño: una gran plancha sobre la que Shore ha colocado varias decenas de polaroids que muestran momentos de su día. El origen del diario, de la autorreferencia.  
La muestra recorre su precoz carrera, desde los sesenta hasta la actualidad, en dos plantas. La superior muestra los trabajos por los que ha pasado a la historia, básicamente American Surfaces y Uncommom Places. En la baja, su obra a partir de los años noventa. American Surfaces (1972-1973) son cosas, Uncommon Places (1973-1981) son escenas, desde las superficies a los lugares. No hay vistas espectaculares, ni lugares memorables en su viaje, camina con una pequeña cámara compacta de 35 mm y actúa contra el estilo documental de Walker Evans. Quiere la foto menos mediada por la experiencia artística.
El falso espontáneo
“A los dos días de empezar el viaje me di cuenta de que le estaba haciendo fotos a lo que comía, a las camas en las que dormía. Estaba haciendo un diario”, relata el artista sobre los 18 meses de viajes en los que fraguó las instantáneas de American Surfaces. Por supuesto, cuando lo expuso por primera vez en 1972 la recepción fue nefasta. Reseñas en las que calificaban el trabajo de horrible, de vulgar, de ausencia de oficio, el tema era inaceptable… ¡y en color!
Hoy todas estas instantáneas son apropiadas, habituales y hasta correctas, porque es el modelo que inunda la red de redes. Pero un trabajo como 22 de julio de 1969 hizo daño: una gran plancha sobre la que Shore ha colocado varias decenas de polaroids que muestran momentos de su día. El origen del diario, de la autorreferencia. 

Peio H. Riaño para El Confidencial

http://www.elconfidencial.com/cultura/2014-09-17/stephen-shore-el-fotografo-que-fulmino-los-mandamientos-de-henri-cartier-bresson_197820/
Fotografías de la exposición: José Jurado