Cabezón de Pisuerga se embarcó hace más de año y medio en
un ambicioso proyecto consistente en recuperar el monasterio de Santa
María de Palazuelos. Ayer concluyeron los actos de conmemoración del 800
aniversario del templo, con mucho trabajo de rehabilitación hecho, pero
más aún por hacer. La iniciativa de su alcalde, Víctor Coloma, y el
empuje del grupo de vecinos y voluntarios de la asociación Amigos de
Palazuelos, han posibilitado ya a día de hoy que el templo se pueda
visitar y emplear para actos culturales, aunque el camino no ha hecho
más que comenzar. A falta de recursos económicos y subvenciones, cada
día más recortadas, la imaginación, la buena voluntad y la solidaridad
son el arma que emplean en Cabezón.
Al aproximarnos a Cabezón de Pisuerga, en el límite con
Corcos del Valle, se ubica esta auténtica joya del románico medieval
del siglo XII, de las únicas en la provincia, el monasterio Cisterciense
denominado 'Santa María de Palazuelos'. En mayo del 2012 comenzaron los
trámites administrativos para poder adecentar y dar lustre al
monasterio con el fin no solo de recuperar el edificio y mantenerlo,
sino de convertirlo en un reclamo turístico. El monasterio de Santa
María de Palazuelos es propiedad de la Archidiócesis de Valladolid. Tras
solicitarlo el actual edil de Cabezón, en el mes de marzo de 2012 se
estableció un protocolo de cesión de uso del titular a favor del
municipio, por un periodo inicial estipulado de 50 años.
Este detalle ha resultado definitivo, dado que la
cesión por ese tiempo era requisito indispensable para solicitar ayudas
del 1% que destina el Ministerio de Fomento de su presupuesto para
bienes de interés cultural, como es el caso del monasterio de
Palazuelos.
En enero del año 1998 se produjo el hundimiento de las
bóvedas del crucero, del transepto derecho y del presbiterio, unidas al
hundimiento total del pilar toral derecho del presbiterio, con el
consecuente hundimiento de la espadaña construida sobre el arco triunfal
y fallo generalizado de la estructura de madera de la cubierta, inicio
de todo el colapso estructural relacionado, al permitirse la entrada
indiscriminada de agua sobre las fábricas de piedra y los elementos
estructurales.
La estructura
Con la aportación de la Dirección General de Patrimonio, en
el año 2002 se construyó un pilar de madera laminada en sustitución del
toral hundido, sirviendo de apoyo a la estructura de madera de la nueva
cubierta que cubre el área desaparecida tras el hundimiento de años
atrás. El 1 de junio de 2012 se constituyó la Asociación de Amigos de
Palazuelos. Una vez organizados, en el interior del templo se
acometieron trabajos de limpieza en la zona del altar, sacristía y nave
central, fundamentalmente eliminando la abundante palomina existente, de
la que se llegaron a extraer más de mil kilos. Víctor Coloma destacaba
«la presencia de chavales jóvenes, de entre 15 y 18 años, que nos han
sorprendido no solo por su presencia, que agradecemos, sino porque han
trabajado como leones. Espero que no decaigan y sigan en este empeño de
trabajar y defender lo suyo».
La limpieza de toda la maleza existente alrededor
del edificio, descubrimiento de los caminos y accesos, cerramiento de
los huecos, ventanas, y sobre todo la limpieza y eliminación de la
palomina existente, fueron los trabajos pioneros en los primeros meses
de esfuerzo.
Labores de limpieza
Las labores de limpieza y acondicionamiento del monasterio
culminaron con la instalación de la reja que protege la puerta de
entrada original. Un muro de ladrillo cegaba la entrada que se
acondicionó con la reja protectora y decorativa a la vez, aunque aún
resta por terminar la restauración de la puerta de madera que ha
aparecido tras el descubrimiento. Lo siguiente fue la adecuación de la
instalación de luz eléctrica, habilitación de las salas en las alas
laterales del templo, y la limpieza de la sacristía, que remataron las
labores para dar lucidez al templo en su puesta de largo que se realizó
con los actos de conmemoración del bicentenario de la Batalla de
Cabezón.En cualquier caso, aún hay mucho trabajo por hacer en el
monasterio. «Esto no ha hecho más que empezar. Consolidar la estructura
del coro para poder darle uso, tanto en su parte alta como baja, con
especial atención a los 'carpaneles', que son los arcos que están
deteriorados y han cedido será de lo primero a realizar. Hay que
rehabilitar los contrafuertes exteriores y la cubierta del templo,
adecuar y limpiar las lápidas de los sepulcros, habrá que restaurar las
pinturas de Antonio Estela que existen en la bóveda y que representan
las catorce estaciones de la Pasión de Jesucristo, adecentar el
pavimento interior y también recuperar la estructura de los claustros,
que están todos enterrados y que habrá que ir descubriendo con
excavaciones arqueológicas», explica emocionado, pero con su ímpetu
habitual, Víctor Coloma, el alcalde de Cabezón.