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11 mar 2018

Selección de Libros / Biblioteca Rural Contemporánea

        
La cultura que hace el paisaje. Escritos de un naturalista sobre nuestros recursos de montaña. 
Pedro Montserrat Recoder, 2009.

Naturaleza, paisaje, agroecología, tradiciones, memoria, ganadería, poesía, futuro, pasado y presente del medio rural en algunos libros aquí recomendados.


Las canciones de los árboles. Un viaje por las conexiones de la naturaleza.
David George Haskell, 2017.

El futuro es vegetal
 Stefano Mancuso, 2017.

Reino animal
Jean-Baptiste del Amo, 2017.

Una casa en Walden, sobre Thoreau y cultura contemporánea
Antonio Casado da Rocha, 2017.

Vidas a la intemperie. Nostalgias y prejuicios sobre el mundo campesino
Marc Badal, 2017.

Cuaderno de campo
María Sánchez, 2017. 
http://labellavarsovia.blogspot.com.es/2017/02/cuaderno-de-campo-maria-sanchez.html

[Desenterrando el silencio] Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar.
Varios autores, 2016.
https://blume.net/catalogo/1016-antoni-benaiges-el-maestro-que-prometio-el-mar-9788498016949.html

La vida secreta de las plantas
Peter Tompkins y Christopher Bird, 2016.
http://capitanswing.com/libros/la-vida-secreta-de-las-plantas/


Pan de Pueblo
Ibán Yarza, 2017.
https://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2017/10/25/articulo/1508934687_264684.html
https://www.directoalpaladar.com/ingredientes-y-alimentos/iban-yarza-publica-el-esperado-pan-de-pueblo-he-visto-panes-que-pense-que-ya-no-existian-diadelpan

Atlas Ilustrado Pueblos de España
Varios autores, 2014.
http://www.editorialsusaeta.com/venta-libros.php?editorial=Susaeta&ref=S0851173&id=57771

Otros libros de temática rural y reseñas en el interesante blog de Mallata:
 http://mallata.com/?p=2573

y otra muy buena selección en el blog de libros y aguardientes de José Pastor:
https://librosyaguardientes.blogspot.com/2018/03/visiones-novelas-ensayos-poemas.html

18 ago 2014

"Campos de Castilla" Antonio Machado

El 22 de febrero de 1939, “la aurora asomaba / lejana y siniestra”. Don Antonio Machado, agotado su corazón, agonizaba; los dolores (en español, el dolor se debe sentir en plural) le tratan “como a una muralla vieja: / quieren derribarlo, y pronto, / al golpe de la piqueta”. Ya no son “como agua de noria / que va regando una huerta”, sino como “agua de torrente / que arranca el limo a la tierra”. Lejos de España, de la “tierra triste y noble” de su Castilla y los “olivares polvorientos” de su Andalucía, se extingue en el Languedoc pese a que tiene “una gran aversión a todo lo francés”. Allí, sin embargo, encontró su último refugio; allí le respetaban porque, según les habían dicho, Machado era para España lo que Valéry era para Francia. Mientras, en España se le buscaba, mas no para mostrarle respeto.
En el obituario de un poeta se corre el riesgo de interpretarlo, de biografiar. Pero a los poetas no hay que explicarlos ni biografiarlos, sino dejarles cantar. Es en su voz donde brilla cuanto él tiene que decir, cuanto nosotros hemos de decir. Don Antonio cantó un “Retrato” que es un autorretrato, género pictórico que llenó de palabras para impedir que biógrafos y cronistas empleasen otras menos precisas e intensas: 

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar. 

Versos casi proféticos (Poesías completas, ed. Austral) de su exilio postrero en Collioure, donde termina su vida con un verso como único bagaje: “Estos días azules y este sol de la infancia”. Lo había perdido todo en la precipitada huída. Todo, menos amigos y admiradores que, hace setenta años, acompañaron su féretro a una tumba prestada.
Un poeta del pueblo
Don Antonio tenía muchos y buenos amigos. Quizá sea un tópico referir la humanidad de los muertos, siempre y cuando no hayan sido unos demonios en vida. Por eso hay que poner siempre en cuarentena los testimonios exagerados de amigos y no tan amigos (pero que ansían pasar por tales), como que “nunca hizo mal a nadie” o “nunca hablaba mal de nadie”. Mas con don Antonio los testimonios de su bondad son tan abrumadoramente abundantes, que no queda sino callar y asentir. Cuenta Rubén Landa, amigo y colega suyo, que sólo una vez suspendió a un alumno, y fue porque no le quedó más remedio, al empeñarse el alumno en gritar ante el resto su ignorancia supina (don Antonio procuraba examinar en voz baja, de boca a oreja). En otra ocasión presidía el tribunal que debía aprobar el examen de ingreso a la segunda enseñanza de una mujer, viuda y con hijos, que ansiaba ser enfermera. Durante el examen no dejó que ningún otro miembro del tribunal hablara, y tampoco la buena mujer: él mismo respondía a las preguntas y apostillaba “Sí, eso usted lo sabe”.
Era un poeta del pueblo, como lo fue Lorca. Nunca se sintió, pese a su condición de intelectual y su altura poética, apartado del pueblo. Y tanto es así que muchos de sus versos pertenecen ya al saber colectivo: “Caminante no hay camino” es ya tan popular como la “Canción del pirata” y sus versos “caminante no hay camino / se hace camino al andar” se han tornado refrán; grupos de rock como Extremoduro insertan versos suyos en sus canciones (en “Buscando una luna”, del disco Agila, Robe Iniesta canta: “Llanuras bélicas y páramos de asceta / - no fue por estos campos el bíblico jardín - / son tierras para el águila, un trozo de planeta / por donde cruza errante la sombra de Caín”, versos del poema “Por tierras de España”). Y es que don Antonio siempre fue cabal y sencillo, que, 
Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.
En la memoria de muchos corazones queda el mundo sutil que dejó de tejer, verso a verso, hace setenta años. 

Nuño Vallés para El Confidencial (21/02/2009):
http://www.elconfidencial.com/archivo/2009/02/21/libros_16_antonio_machado_memoria.html

17 mar 2014

Francisco Onieva Premio Solienses 2014. Acto de entrega en el Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular de Dos Torres (Córdoba)

El Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular (CIAP) de Dos Torres acogió ayer el acto de entrega del Premio Solienses 2014 a Francisco Onieva por su libro Las ventanas de invierno. Al acto acudió un numeroso público, entre el que se encontraban los autores galardonados en anteriores ediciones del premio (salvo Alejandro López Andrada, que excusó su asistencia por motivos familiares) y otros escritores, artistas, profesores y miembros de asociaciones culturales de la comarca. También acudieron destacados representantes de la política comarcal, como la parlamentaria andaluza Josefina Vioque, el presidente de la Mancomunidad de Los Pedroches y alcalde de El Viso, Juan Díaz, la delegada de Bienestar Social de la Diputación, Dolores Sánchez, la concejala de Cultura de Villanueva de Córdoba, Benita Martínez, la concejala de Biblioteca y Educación de Pozoblanco, María José Espejo, o el concejal de Turismo de Pedroche, Pedro de la Fuente, entre otros.

Con anterioridad al acto de entrega del premio propiamente dicho, se procedió a la inauguración de la exposición "No palabras. Los ganadores del Premio Solienses vistos por siete fotógrafos de Los Pedroches", a la que asistieron los escritores Juana Castro, Pedro Tébar, María Antonia Rodríguez, Francisco Antonio Carrasco, Félix Ángel Moreno Ruiz y Francisco Onieva y todos los fotógrafos autores de las imágenes, Luna Benfer, Peter Font, Miguel Coleto Vizuete, Moisés Vargas, África Villén, Rafa Sánchez y José Jurado. La muestra permanecerá abierta hasta el 30 de marzo.
Fuente: http://solienses.blogspot.com.es/2014/03/el-premio-solienses-reafirma-su.html
http://solienses.wix.com/solienses2014
 Francisco Antonio Carrasco y Juana Castro observan las fotografías de la exposición "No palabras".
 Cartel de la exposición fotográfica "No Palabras"
Ganadores del Premio Solienses y fotógrafos que han participado en la exposición colectiva "No palabras".
 Blas Sánchez, que intervino en nombre del jurado, Francisco Onieva y Antonio Merino, editor del blog Solienses. 
http://solienses.blogspot.com.es/2014/02/francisco-onieva-gana-el-premio.html
 Portada del libro ganador del Premio Solienses 2014 "Las ventanas de invierno" de Francisco Onieva.
"Francisco Onieva reflexionó sobre el acto creador: "La creación nace de la duda, de la incertidumbre, de la ausencia de dogmas que definan nuestra esencia y la relación dialéctica establecida con el fragmento de mundo que nos ha tocado vivir y del que debemos dejar constancia, una realidad exterior que tan solo puede ser experimentada desde la propia interioridad. Es utópico afirmar que el creador ilumina la realidad, poliédrica e inabarcable, y que es, por tanto, capaz de extraer una verdad que actúe de firme asidero para explorar la complejidad del ser humano. Yo me inclino a pensar que el poeta sondea, a ciegas, los abismos del propio ser e intenta arrojar un atisbo de luz a las áreas en sombra que conforman su existencia particular, para lo que siente la necesidad de buscar un lenguaje depurado de los excesos verbales a los que otros han sometido la palabra poética".

En cuanto a Las ventanas de invierno, Onieva explicó que "el poemario está construido en torno a diversos núcleos temáticos surgidos de la observación cotidiana, como el cáncer, el alzheimer, la soledad, la incomunicación, la convivencia con los recuerdos o el inevitable ajuste de cuentas ante la vida por parte de quien se sabe en una de las últimas curvas del camino". "Este poemario -continuó- supone un ahondamiento en los presupuestos éticos y estéticos presentes desde mi primer libro. La búsqueda de una poesía meditativa, abierta al otro, caracterizada por la sencillez y la claridad discursiva, con la que hablo de lo que me preocupa, a media voz, sin efectistas pirotecnias verbales. Para esto intento convertir los pequeños detalles de mi entorno en símbolos, al cargarlos de connotaciones que trascienden la mera contemplación particular y, así, buscar la universalidad del conflicto planteado".

Tras la entrega del premio, todos los presentes nos trasladamos al patio del CIAP donde, mientras degustamos un aperitivo ofrecido por el Ayuntamiento de Dos Torres, compartimos nuestras inquietudes en torno a la cultura de Los Pedroches."
Fuente: http://solienses.blogspot.com.es/2014/03/el-premio-solienses-reafirma-su.html
Un magnífico día preprimaveral y soleado sirvió para la entrega del Premio Solienses, que reconoce a la mejor obra literaria publicada por un autor de la comarca de Los Pedroches (Córdoba) a lo largo del año. Curioso, sin duda, porque en esta ocasión se premiaba un poemario que se acerca con gran aliento lírico al invierno de la vida, a la vejez, la enfermedad, la desmemoria, la identidad que se desdibuja. Su título, Las ventana de invierno; su autor, Francisco Onieva, cordobés de nacimiento pero que desde hace años reside en Los Pedroches. Ganador del Premio Ciudad de Cáceres en 2008, este poemario tuvo que esperar, por avatares de la crisis, cinco años para verse publicado, pero desde que apareció en 2013 bajo el sello editorial de La Oficina no ha dejado de acumular lectores y elogios. Por delante le queda la lucha por el Andalucía de la Crítica, entre cuyos finalistas también se encuentra.

La presentación de Francisco Onieva corrió a su vez a cargo del profesor de Literatura de la UCO Blas Sánchez Dueñas, miembro del jurado y natural de Pozoblanco. Sánchez Dueñas se adentró en las claves Las ventanas de invierno, del que dijo que es un poemario que entronca con autores del 27 como Vicente Aleixandre o con la obra de Juana Castro. También señaló que con un lenguaje desnudo y esencial, pero muy trabajado y en el que se aprecian numerosos recursos literarios, el autor consigue emocionar y ahondar en la etapa final de la vida humana.

Onieva, tras recibir el galardón que elaboran los artesanos de Ofiarpe, fue por su parte el encargado de cerrar el acto. Con humor, este poeta y profesor de Secundaria dijo que se sentía un poco como Maribel Verdú o Javier Cámara en los Goya, pues ha tenido que estar cuatro veces entre los finalistas para que el premio haya recaído en su persona. El escritor se mostró agradecido, defendió la necesidad de defender la cultura y la educación en estos tiempos de zozobras y reflexionó sobre las claves y el origen de un poemario que está dedicado a sus mayores y basado en sus experiencias.

La entrega del Premio Solienses, que fue televisada en directo por internet a través de la web Dos Torres directo, estuvo acompañada por la apertura de la exposición fotográfica No palabras. En ella, siete fotógrafos de la comarca -Luna Benfer, Peter Font, Miguel Coleto, Moisés Vargas, África Villén, Rafa Sánchez Ruiz y José Jurado- retratan a los siete autores ganadores del Solienses hasta la fecha: Juana Castro, Alejandro López Andrada, Pedro Tébar, María Antonia Rodríguez, Francisco Antonio Carrasco, Félix Ángel Moreno Ruiz y Francisco Onieva. Las decenas de personas que acudieron al acto y a la muestra confirman que este galardón llegó en su día con timidez, pero lo hizo para quedarse. Su futuro es luminoso como el día de ayer.

Fuente: El Día de Córdoba, "Onieva defiende la cultura y la enseñanza al recoger el Solienses", 17/03/2014.

 La entrega del Premio Solienses 2014, que ha alcanzado su octava edición, se celebró en la localidad de Dos Torres (Córdoba), en el Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular, ubicado en una casa solariega magníficamente restaurada de esta histórica localidad, cuyo casco está declarado Bien de Interés Cultural por la Junta. Por allí se vio a numerosos escritores, pintores, músicos y fotógrafos, que volvieron a hacer de la entrega de este galardón, que organiza el blog Solienses, una cita imprescindible de la cultura de la zona Norte de la provincia. El propio editor de solienses, Antonio Merino, aludió en la presentación al carácter colectivo que ha ido adquiriendo el certamen literario gracias al apoyo de empresas y particulares. Merino también señaló que "en la cultura es donde habremos de encontrar nuestra esperanza frente a la tristeza que en otros campos nos acecha", en referencia al secular olvido que padece la comarca por parte de las administraciones.

 Muchas viviendas de Dos Torres son increíbles y el pueblo se encuentra dentro de la "Red Patrimonia" al contar con un casco histórico bien interesante.
 En las imágenes a continuación diferentes detalles en el Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular en Dos Torres. Suelos restaurados, ventanas, bóvedas pintadas y un gran chinero de madera nos reciben en el primer cuerpo de la casa.




 Fotografías antiguas en la planta superior del centro de interpretación junto a exposiciones temporales.
En el centro vemos un gran despliegue de audiovisuales por el recorrido y estancias de la casa. En la imagen del vídeo superior vemos a Jesús Latorre hablando.

 El pozo antiguo con brocal de barro junto a la cocina de la casa.
 Juegos de sombra y luz en las ventanas exteriores e interiores de las viviendas en la localidad de Dos Torres.

 Fuente del patio realizada con dos pilas de granito.
 Reflejo de las mesas con el aperitivo sobre las ventanas del patio.
 Vista del patio durante el aperitivo.
Esperamos acompañar muchos años más esta iniciativa de Solienses con y por la cultura de Los Pedroches (Córdoba).
Fotografías y textos: Solienses, El Día de Córdoba y José Jurado para Rural Contemporánea.