Mostrando entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas

3 ene 2017

Exposición "Pueblos de Tierra" en Córdoba


 Pueblos de Tierra 


“No solo estrenamos una casa, estrenamos todo un pueblo”. Este es uno de los testimonios de las familias que habitaron las nuevas poblaciones creadas durante el franquismo por el Instituto Nacional de Colonización en la provincia cordobesa, constituyendo la mayor transformación del territorio en la historia reciente. De esas nuevas colonias, de las familias que las poblaron, de sus tierras y de su arquitectura da cuenta la exposición Pueblos de tierra, que se puede visitar en el Palacio de la Merced hasta el 5 de marzo.
En la provincia de Córdoba fueron dieciséis los núcleos de población que se crearon, aunque dos de ellos pasaron después a pertenecer a la provincia de Sevilla. Así, Algallarín, La Vereda, San Antonio, Setefilla, Encinarejo, El Calonge, El Priorato, Mesas de Guadalora, Bembézar, Vegas de Almenara, Céspedes, Cordobilla, Maruanas, Rivero de Posadas, La Montiela y Puebla de la Parrilla fueron ejemplo de esas colonias, nuevos poblados que se sumaron a los 300 que se crearon en toda España entre 1940 y 1974 y que movilizaron hasta ellos a 55.000 familias.
Andalucía fue una de las regiones donde más movilizaciones de población hubo por este motivo y, en Córdoba, el trabajo de investigación que hay detrás de esta exposición de la Delegación de Cultura de la Diputación, da cuenta de una cifra concreta: las 1.190 familias que llegaron para poblar estos nuevos núcleos.
“Se trata de recuperar la historia reciente de la provincia, de nuestros pueblos nuevos que se crearon en zonas de regadío en esa época”, detalla a este medio la delegada de Cultura de la Diputación, Marisa Ruz. Una historia que habla de la evolución histórica, urbanística y arquitectónica de los nuevos poblados, pero también de las condiciones de vida con que se encontraron los hombres y mujeres que a partir de entonces vivieron allí.
Los testimonios recogidos de estas personas exponen sus circunstancias vitales en aquellos momentos. “No teníamos ni voz ni voto”. “Fue muy duro dejar atrás los recuerdos y la familia”. “Al venir aquí se veía un futuro mejor y una oportunidad de progresar”. “Vinimos engañados y vivimos en barracones durante muchos años en condiciones infrahumanas”. Son algunas de las expresiones recogidas en esta exposición de la voz de quienes llegaron para crear esos nuevos pueblos de la provincia cordobesa.
Fotografías, testimonios, recortes de hemeroteca, planos y útiles de la época como herramientas del campo o utensilios de la casa como viejos molinillos de café, sirven para que el visitante de la exposición se retrotraiga al nacimiento de estas nuevas poblaciones.
El territorio –con muestras de la propia tierra de cada zona- y el paisaje que se encontraron se describen en esta muestra, junto a los diseños de arquitectos, ingenieros y aparejadores del Instituto Nacional de Colonización que, desde su delegación cordobesa, estuvieron a cargo de la creación de estos poblados y de las viviendas que fueron habitadas por las familias trasladadas.
Unos núcleos donde la vida comenzó entonces, con el control y el reparto de las tierras, con la formación para mujeres por parte de la Cátedra Ambulante de la Sección Femenina y la educación de la época para los niños, que quedan recogidas también en la muestra. Y, desde entonces hasta ahora, la evolución de estas poblaciones que aún en sus testimonios recientes, reclaman “una mayor atención por parte de las instituciones” para no sentirse “incomunicados” ni alejados, sino como parte de la historia más reciente de la provincia cordobesa. 
Carmen Reina para Cordopolis 














8 may 2016

"El olivo" de Icíar Bollaín, 2016.

Sinopsis: 
Alma tiene 20 años y adora a su abuelo, un hombre que lleva años sin hablar. Cuando el anciano se niega también a comer, la chica decide recuperar el árbol milenario que la familia vendió contra su voluntad. Pero para ello, necesita contar con la ayuda de su tío, una víctima de la crisis, de su amigo Rafa y de todo el pueblo. El problema es saber en qué lugar de Europa está el olivo. 


"Con El olivo han creado un cuento actual y emotivo que usa su trama familiar central para ofrecer un contexto en el que todos se sentirán identificados. Alma, la joven protagonista, vive en su pueblo trabajando en un criadero de pollos mientras ve cómo su abuelo se apaga. Lo único que le mantenía con vida era el olivo donde ambos pasaron sus mejores momentos. Un árbol que en pleno boom de la economía fue vendido al mejor postor para poner un chiringuito a pie de playa. Alma intentará por todos los medios recuperar el árbol que es algo más que un vínculo de unión con su familia, es el símbolo de una época anterior a que todo se fuera al garete.
Es, curiosamente, una joven la que decide traerlo de vuelta. Un ejemplo de una generación que ha vuelto a las calles, a protestar, al activismo, para arreglar lo que sus padres habían estropeados. Lo que su abuelo cuidó con sus manos y sudó por defender se esfumó por un dinero que ya ha desaparecido. Este es sólo uno de los guiños que el guion de Laverty incluye en su historia."


"Olivos de imponente belleza que han dado aceite durante milenios se arrancaron y se vendieron, en medio del ‘boom’, para decorar bancos, multinacionales, restaurantes carísimos, edificios de millonarios chinos y de Oriente Medio… “Era algo que sabía que estaba mal”, dice el guionista Paul Laverty, al que de aquella sensación, de su honda humanidad y de su compromiso y conciencia solidaria le surgió la historia de esta película, un relato que Icíar Bollaín hizo suyo y embelleció con una sensibilidad extraordinaria. El resultado, El olivo, una hermosa película, emocionante, cargada de verdad, de cabreo, de indignación y de esperanza, una llamada a la acción, “una celebración del inconformismo”.
Con un alto contenido alegórico, la película es una herramienta creativa contra la codicia, contra la voracidad de la globalización, con un reparto sobresaliente en el que se reúnen tres generaciones, las tres que la cineasta ha querido retratar en el filme. Anna Castillo es Alma, una joven de veinte años que trabaja en una granja de pollos de Castellón y que está enfadadísima con la herencia que le ha dejado esta crisis. Su padre y su tío, el ‘Alcachofa’ (Javier Gutiérrez), en los años de las vacas gordas, vendieron el olivo milenario que su padre había cuidado desde pequeño para abrir un restaurante. Con las estafas y los abusos, lo perdieron todo. El abuelo dejó de hablar cuando perdió su árbol y ahora solo quiere morir, así que Alma decide irse a Alemania a recuperar el olivo. Su tío y un compañero, interpretado por Pep Ambrós (otro descubrimiento para el cine), se unen a la aventura."