Mi
padre es agricultor y, cuando llega el verano, alterno la pintura con
las herramientas del campo. A veinticinco kilómetros de Sevilla, en El
Viar, mi pueblo, cultivamos una parcela de ocho hectáreas: sembramos
algodón, maíz y un mínimo y efectivo huerto. Precisamente, este proyecto
relata la cultura rural; el perfecto mestizaje entre tradición y
modernidad. Transitamos en esa esfera donde el agricultor relaciona
todos los elementos de la naturaleza, amoldado al ritmo de la vida y su
tempo, a la extensión biológica del arte y la vida. El campo es el
paraíso que ansía el nuevo Hombre, incapaz de abandonar la metrópolis si
no es domingo, puente o festivo. Paradójicamente, la agricultura está
en crisis desde antes de esta crisis, sin embargo, todo el mundo quiere
un banquete infinito de comida ecológica. Sin agricultores no hay
comida, dice la pancarta de los trabajadores del campo por las grandes
avenidas de la ciudad.
Ramón David Morales
Ramón David Morales (1977 Sevilla). Creador manchado día a día de pintura, atento desde que
cambio el siglo a la labor artística, principalmente la pintura y en
ocasiones la escultura. Con la intención de vivir mezclando ocio y
trabajo. En el 2001 junto a un grupo de amigos funda Sala de eStar un
espacio independiente para el arte mas joven. En la actualidad esta
finalizando un proyecto documental pictórico. Presume de su nuevo
estudio que comparte con otros colegas, en la calle Santillana del
centro de la ciudad de Sevilla.


Se trata de un proyecto pictórico donde el artista sevillano toma como
punto de partida la cultura rural y su estrecha vinculación con la
agricultura, a partir de una parcela familiar en la que el maíz y el
algodón se alternan. La intención del pintor se desvela como un intento
de apuntar una nueva y vieja mirada, una puesta en valor de la vida con y
hacia los elementos primarios, los argumentos sencillos, el casamiento
con la naturaleza. Por eso no extraña que el también pintor José Miguel
Pereñíguez afirme en el excelente prólogo a su catálogo que a Ramón David Morales le gustaría que entendiéramos un poco mejor eso que él
conoce tan bien: el esfuerzo de hacer y saber esperar, la virtud de
disfrutar con lo que se nos ofrece. Su imaginación está dispuesta a
aporcar el terreno y dejar bien abierto un surco que lleve agua al
entendimiento, empeñada en poner el mundo en pintura de un modo tan
claro como sofisticado. En definitiva, un zoom hacia su parcela, hacia
lo concreto, donde poder preguntarse por la necesidad y la sencillez.
http://www.ramondavidmorales.com/el-zoom-del-campo-la-fruta-del-tiempo-en-la-galeria-sevillana-la-caja-china/
El zoom del campo. La fruta del tiempo.